Los sindicatos mantienen el pulso con Sarkozy y convocan nuevas protestas

Esperanza Suárez PARÍS/LA VOZ.

INTERNACIONAL

El Gobierno acelera la aprobación en el Senado del proyecto de ley para retrasar la edad de jubilación

22 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los sindicatos franceses mantienen su frente común contra la reforma de las pensiones del presidente Nicolas Sarkozy y no tiran la toalla. Ayer decidieron convocar dos grandes jornadas de protesta contra el retraso de dos años en la edad de jubilación. El Gobierno ha decidido cortar por lo sano y ante la demora de los debates en el Senado ha recurrido al voto único que permitirá aprobar probablemente hoy mismo la reforma de las pensiones. Las centrales llaman a los trabajadores a movilizarse nuevamente el jueves 28, coincidiendo con la reunión de la comisión mixta de diputados y senadores que debe armonizar el texto final de la ley. La segunda nueva cita para la protesta en la calle será el sábado 6 de noviembre, en vísperas de su promulgación. La contestación continuó ayer en varias ciudades. Entre 4.000 y 15.000 estudiantes, según las fuentes, se manifestaron sin incidentes en París bajo un impresionante control policial. También se desarrollaron pacíficamente las concentraciones de Burdeos, Nantes y Toulouse. Solo en Lyon volvieron a producirse escenas de guerrilla urbana por cuarto día consecutivo. Ochocientos antidisturbios rodearon a los agitadores en el centro de la ciudad cuando volvían a lanzarse al pillaje de las tiendas y al destrozo de vehículos. «Serán arrestados y castigados», anunció Nicolas Sarkozy, que considera escandaloso lo que está ocurriendo en la tercera ciudad de Francia. Ha habido 1.900 detenciones desde el pasado día 12 y las primeras sentencias condenan a los agitadores a penas de entre seis y dos meses de prisión. Siguen las restricciones La situación en las gasolineras empieza a mejorar poco a poco, aunque en la calle aún no se nota. El ministro de Medio Ambiente, Jean-Louis Borloo, dijo esperar la vuelta a la normalidad para este fin de semana, inicio de las vacaciones de Todos los Santos. «Asistimos a una lenta mejoría, pero no es homogénea», aseguró el ministro, que reconoció que la región parisina sigue siendo el «gran punto negro». Ayer, la falta absoluta de combustible afectaba oficialmente a 2.790 estaciones de servicio, unas 300 menos que el miércoles. Antidisturbios y piquetes juegan al gato y el ratón. Siguiendo las instrucciones de Sarkozy, las fuerzas del orden desbloquean los depósitos de carburante, pero los trabajadores vuelven a bloquearlos. La situación sigue siendo delicada, según la Unión Francesa de Industrias Petroleras, que estima que harán falta varios días para volver a la normalidad. Las consecuencias de las huelgas empiezan a hacerse sentir en la actividad económica. El sector químico ha anunciado que pierde 100 millones de euros diarios, y la aerolínea Air France, 5 millones. Unos 15.000 obreros que trabajan en la construcción de carreteras están al borde del paro técnico por falta de material.