Disturbios en Jerusalén tras la muerte de un palestino a manos de un guardia
INTERNACIONAL
Los enfrentamientos se extendieron a la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar santo del islam
23 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La muerte de un palestino por los disparos de un agente de seguridad israelí desencadenó ayer una jornada de altercados en Jerusalén. Los enfrentamientos se extendieron a la Explanada de Las Mezquitas, donde entró la policía y hubo al menos una decena de heridos. Esta explanada es el tercer lugar santo del islam. La normalidad regresó a última hora del día, aunque la tensión persiste.
La violencia se desencadenó en el barrio de Siluán, una zona especialmente volátil de Jerusalén este, la mitad árabe anexionada unilateralmente por Israel. El plan de construir allí un parque arqueológico llevará a la demolición de 22 casas palestinas, y ya hay asentamientos judíos.
Según las autoridades israelíes, el agente conducía de madrugada cuando fue rodeado y atacado con piedras por palestinos. Reaccionó abriendo fuego y provocando la muerte de un hombre de 32 años, padre de cinco hijos, y heridas a otros dos.
Es la primera vez que los choques entre palestinos y guardias de seguridad privados, que reciben su salario del Gobierno israelí para escoltar a colonos en barrios árabes, se salda con una muerte. Y muchos vecinos de Siluán dudan de que el agente, que ya está en libertad, actuara en legítima defensa, a la vista de que usó su arma repetidamente y al parecer sin hacer disparos de advertencia al aire.
La cólera se extendió rápidamente a otros barrios de Jerusalén este, donde las piedras de los palestinos dañaron coches y autobuses, mientras la policía empleó gases lacrimógenos y balas de goma. Y llegó hasta el corazón de la ciudad antigua, donde los agentes irrumpieron en la Explanada de las Mezquitas después de que un grupo de palestinos se atrincherara en el lugar santo musulmán. Mientras tanto, un ciudadano israelí fue hospitalizado tras ser presuntamente apuñalado por la espalda. Las tensiones tuvieron un nuevo repunte por la tarde, durante el entierro del palestino.
La ciudad permanece alerta y algunas voces lanzan advertencias de peligro de una tercera intifada, en momentos en que el proceso de paz corre el riesgo de fracasar por la continuación de la colonización.