Cosecha de Té

Leoncio González

INTERNACIONAL

16 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La irrupción del Tea Party en la escena norteamericana fue en su día una cataplasma para el Partido Republicano que pudo, de ese modo, sobreponerse a la derrota que le infligió Barack Obama en las elecciones y empezar a erosionar la figura de este. Hay que entenderlo. Carecía de líderes respetados a los que encomendar el mando en la travesía del desierto y estaba lastrado en el plano ideológico por no pocas contradicciones que le dejó en herencia George W. Bush.

Por tanto, la movilización de un puñado de activistas muy ideologizados, profusamente aireada en los medios de comunicación, le vino de perlas para plantar cara al inquilino de la Casa Blanca. Daba la impresión de que esta decisión, contraria al bipartidismo reclamado por Obama, estaba respaldada por un movimiento ciudadano ajeno a la política que la exigía desde la calle.

Sin embargo, con el paso del tiempo esa medida para salir del apuro se ha revelado una fuente de complicaciones. La primera tiene que ver con el atractivo electoral del Partido Republicano. Como ha puesto de manifiesto el resultado de las primarias en varios estados, la fuerza que ha ido adquiriendo el Tea Party en la lucha contra Obama le ha permitido ganar posiciones dentro del aparato en detrimento de otras figuras más moderadas que, probablemente, habrían sido más competitivas frente a los demócratas en las elecciones de noviembre.

El ascenso ultraderechista ha puesto de manifiesto, por otra parte, una indefinición preocupante de la dirección republicana. Proviene de su incapacidad para articular una alternativa al presidente norteamericano que, al mismo tiempo, marque con claridad las distancias con la falsedad, la exageración, el fundamentalismo, el racismo o la islamofobia de que hacen gala muchos activistas del té.

No pocos líderes de opinión demócratas se frotan las manos porque estiman que, en el largo plazo, la mayoría del electorado es muy realista y acabará dando la espalda a este maridaje. Sin embargo, puede que no se estén valorando bien los riesgos que tiene dejar que siga creciendo sin salirle al paso.

Las victorias de los candidatos del Tea Party en las primarias tendrán un efecto euforizante que va a incrementar la receptividad de que goza el movimiento dentro de la familia republicana. Si esta no escucha voces que lo contrarresten, podría dejarse envolver en la deriva y asumir posiciones incompatibles con su tradición, lo que tendría consecuencias en EE.?UU., pero inmediatamente después en el resto del mundo.