10 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Viena, encrucijada de ideologías opuestas enclavada en Europa central, puede jactarse de haber albergado a más espías durante la guerra fría y hasta la caída del muro de Berlín que ninguna otra capital del mundo. Según el historiador Siegfried Beer, la ciudad sigue siendo un centro de intercambio de secretos. Pero ahora la información valiosa que se persigue no tiene que ver con la política, que ha pasado a un segundo plano, sino con la economía y la tecnología. De acuerdo con Beer, «actualmente se estima que entre 2.000 y 3.000 agentes e informadores trabajan en Viena». En su mayor parte son antiguos espías de la guerra fría que se han reciclado para otros servicios de inteligencia.