El historiador Rafael Rojas dejó Cuba en 1991, cuando se fue a México, desde donde sigue muy de cerca las noticias de su isla natal. Ayer cerró en A Coruña la tercera jornada de un congreso de historia latinoamericana.
-¿Qué representa una oposición que ahora tiene como imagen a Fariñas?
-La oposición cubana acumula 30 años de lucha y en los últimos meses ha ganado mucha visibilidad internacional, primero con la protesta y el fallecimiento de Orlando Zapata y ahora con Guillermo Fariñas. La utilización de la vida propia para demandar libertades y concesión de derechos es bastante representativa del estado de la disidencia cubana.
-¿Cómo interpreta las gestiones de Moratinos?
-Tendremos que evaluar toda esta operación, tanto de la Iglesia como del Gobierno español, a partir de sus resultados. Ambos están arriesgando mucho con una negociación que puede traer avances inmediatos, aunque yo no diría que supondrá una mejoría de las libertades en Cuba, sí pasos concretos en favor de mejores condiciones para trabajar por la transición cubana. Por lo visto, lo que está buscando el Gobierno español son liberaciones y ya han entrevistado a 40 reclusos en las cárceles. Si realmente llegan a ser estos los liberados, estaríamos dando un paso importante. Pero me gustaría insistir en que nadie debería entender que la liberación de más de 40 presos políticos es una solución a la falta de libertades en Cuba, aunque sí sería un gesto importante para crear condiciones importantes para una mejoría de las libertades.
-¿Qué postura le parece más efectiva, la de EE.UU. o la europea?
-La de EE.?UU. también se ha flexibilizado, es otro el lenguaje que está usando la Casa Blanca. En cuanto a los cambios de la Posición Común de la UE es probable que las reticencias de algunos de los miembros ralenticen su cambio. La clave está en los resultados de la arriesgada apuesta de España -y también la Iglesia ahora-, porque nunca se sabe cuál será la respuesta del Gobierno cubano. Hay que reconocer que la Iglesia lleva, igual que la disidencia, tres décadas conversando y negociando con el Partido Comunista.