El sucesor del liberal Laws en el Gobierno inglés, salpicado también por la corrupción

Imanol Allende LONDRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Se busca político sin esqueletos en el armario ni trampas fiscales para ocupar el cargo de mano derecha del chancellor británico y hombre encargado de reducir el déficit público. ¿Hay alguno?, se preguntaba ayer el primer ministro británico, David Cameron, cuando a las 24 horas de la dimisión de David Laws por irregularidades con las dietas parlamentarias, su sucesor, Danny Alexánder, tenía que defenderse de las acusaciones de no pagar el impuesto sobre la plusvalía tras la venta de su segunda vivienda.

A Alexánder no le quedaba otro remedio que confesar que había reclamado durante dos años alrededor de 43.000 euros en concepto de ayudas para la renovación de un piso en el sur de Londres que consignó como segunda vivienda. Sin embargo, en Hacienda esta propiedad rezaba como su vivienda principal. En el 2007 vendió el piso por unos 330.000 euros y no pagó el impuesto sobre la plusvalía. En aquel momento se trataba del 40% del valor, aunque desde entonces descendió al 18%. En la actualidad, su partido, el Liberal Demócrata, quiere subirlo de nuevo al 40% o incluso al 50%. Cuando Alexánder compró el piso en 1997, el precio medio en esa zona era de entre 150.000 y 200.000 euros.

Alexánder es el segundo político liberaldemócrata en el Gobierno de coalición que se ve salpicado por la corrupción en las dietas y gastos parlamentarios, escándalo que dominó la vida política durante los últimos meses.

Este suceso se une a las críticas recibidas por su nombramiento, tanto desde el socio en el Gobierno, el Partido Conservador, como desde la City. Muchos definían ayer su llegada al Ejecutivo como un peligroso lanzamiento en paracaídas y a él como un peso ligero en asuntos financieros. Tim Linacre, por ejemplo, director ejecutivo de la bróker Panmure Gordon, declaró que «es una tragedia personal y para el país que Laws dimitiera, ya que era alguien que sabía lo que había que hacer. Nadie sabe si Alexánder tiene los conocimientos y el impulso para hacer lo que hay que hacer».