Ajuste de cuentas en el espionaje norteamericano

Victoria Toro NUEVA YORK/LA VOZ.

INTERNACIONAL

La dimisión de Dennis Blair confirma las pugnas entre agencias

22 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los recientes intentos de atentado en suelo estadounidense, contra un avión que iba a aterrizar en Detroit el día de Navidad y con un coche bomba en Nueva York el 1 de mayo, destaparon la caja de los truenos. Lo que revelaban ambos intentos es que los servicios secretos estadounidenses no estaban haciendo las cosas bien. El Gobierno de Obama ha recibido constantes críticas por ello, pero el presidente no había hecho nada hasta el jueves, cuando le pidió al jefe de inteligencia, Dennis Blair, que dimitiera.

Parece que la intención de Obama era que Blair siguiera en el puesto hasta que nombre a su sucesor, pero el antiguo almirante decidió presentar su renuncia de inmediato, lo que según los críticos con el Gobierno desvela también una preocupante falta de coordinación.

El accidentado paso de Blair por este cargo da una idea de los problemas por los que atraviesan los servicios de inteligencia estadounidenses. El pasado verano, Blair tuvo un enfrentamiento público con el director de la CIA, Leon Panetta, sobre quién de los dos debía nombrar a los responsables de inteligencia en las embajadas norteamericanas, del que resultó vencedor el director de la CIA. Y en los últimos meses, Dennis Blair ha defendido que había que poner coto a las operaciones secretas de la CIA para no dañar la imagen de Estados Unidos. Pero la Administración estadounidense no parece dispuesta a acabar con esas operaciones.

Hace solo tres días que el Senado emitió un crítico informe sobre la actuación de una de las agencias que coordinaba Blair en el caso del intento de atentado del avión de Detroit. Aquel suceso, además, fue el origen de varias y serias «meteduras de pata» de Dennis Blair. El jefe de inteligencia desveló en el Congreso que el terrorista estaba cooperando con los servicios de inteligencia que lo interrogaban. Un comentario que acabó con la intención de las autoridades de mantener en secreto dicha cooperación.

El puesto de jefe de inteligencia fue creado tras los atentados del 11 de septiembre para coordinar las múltiples agencias, hasta dieciséis, que se dedican a labores de espionaje en Estados Unidos. Muchos expertos coinciden en que se trata de un cargo que no conlleva el poder suficiente como para realizar esa labor de coordinación, pero no parece que Obama tenga intención de modificarlo.

En la última semana, el presidente estadounidense habría entrevistado a varias personas para ese cargo. Según la mayoría de las informaciones, el que más posibilidades tiene de sustituir a Blair es otro militar retirado, James Clapper, ex teniente general de la fuerza aérea.