Nuevos quebraderos de cabeza para el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, que ayer vio cómo su ministro para el Desarrollo Económico, Claudio Scajola, acaparó las portadas de la prensa por su implicación en un escándalo de corrupción. Los jueces que investigan las irregularidades de la Protección Civil en la concesión de contratas descubrieron que el principal acusado, el constructor Diego Anemone, regaló al ministro miles de euros para comprar un lujoso piso en Roma. En el 2004, cuando Scajola era ministro de la Realización del Programa, adquirió una casa con vistas al Coliseo valorada en un millón y medio de euros. El pago lo efectuó con 80 cheques por valor de 900.000 euros, firmados por el arquitecto Angelo Zampolini, colaborador del constructor Anemone. La operación fue realizada en la sede del ministerio y en el acto del notario el ministro declaró solo 600.000 euros como valor del piso, pagados estos con una hipoteca. Aunque son cuatro testigos los que confirman la compra con dinero negro, Silvio Berlusconi rechazó la dimisión de Scajola, que dijo que tiene «la conciencia limpia».