El Reino Unido entró en una época de progreso económico desde los noventa con una caída del desempleo del 10% al 5% y un PIB que registró una tasa de crecimiento constante del 3%. El motor que tiraba de la máquina, explica el profesor Luis Garicano, de la London School of Economics (LSE), era el sector financiero, «que creó la mitad de los nuevos puestos de trabajo». Los financieros acabaron sustituyendo a la industria, que había entrado en decadencia ya en los setenta. El desmantelamiento de las añoradas manufacturas del Reino Unido se vincula generalmente con los Gobiernos de la conservadora Margaret Thatcher, pero parte del público británico culpa al nuevo laborismo de Tony Blair y Gordon Brown de haber continuado con el proceso de privatizaciones y encumbramiento de los banqueros. La crisis que se abrió en el 2007 castigó directamente a ese nuevo motor económico, y después se fue esparciendo a otras áreas económicas. Dependencia de la banca En consecuencia, el sector financiero sufrió un duro golpe a su reputación y la opinión pública inglesa lo culpa de lo que ha venido ocurriendo en la economía de su país los dos últimos años. Quizá por eso, durante la campaña electoral los tres grandes partidos se han comprometido a poner las bases para que el Reino Unido recupere su antiguo poder industrial y la dependencia de la banca sea menor. Uno de los sectores en los que está previsto un mayor crecimiento es el de las energías verdes. Ahora bien, son muchos los expertos que ponen en duda que esa reindustrialización sea posible. Sí es previsible un aumento del empleo en sectores como la construcción, ya que el país necesita ampliar el parque de viviendas, y una recuperación del sector financiero, pero un regreso a las fábricas de los años sesenta del siglo XX, cuando la industria era la punta de lanza de su economía, parece impensable. Para el profesor Garicano, «el mayor consenso político» y el «mejor funcionamiento» de los sectores de la vivienda y el empleo son factores clave para una recuperación más «clara y veloz» que en el caso de España.