De la derecha al centro para arrasar en las elecciones

Efe

INTERNACIONAL

Ocho años después de ser desalojado del poder, el líder de la derecha húngara, Víktor Orbán, concurrió a las elecciones generales con la promesa de reconstruir un país en una difícil situación económica.

Orbán, de 47 años, y primer ministro entre 1998 y el 2002 es la figura central de la derecha magiar y uno de los personajes más carismáticos y polémicos de la política nacional.

Criticado en su día por sus escarceos nacionalistas y acusado de autoritario, el líder del Fidesz ha apostado ahora por presentarse como una opción moderada, de centro, y ha atacado tanto al gobernante Partido Socialdemócrata, por su gestión económica y la corrupción, como a la ascendente extrema derecha del xenófobo partido Jobbik. Además, ha asegurado que Hungría ha de «renegociar con el Fondo Monetario Internacional» las condiciones en las que recibió un préstamo de 20.000 millones de euros. Lo que se interpreta como la voluntad de suavizar las rigurosas medidas de ahorro introducidas por el primer ministro, Gordon Bajnai.

Con su estudiado estilo inconformista, incluso en la vestimenta, Orbán se ganó un lugar en la política con su famoso discurso en junio de 1989 durante el entierro de honor de los dirigentes de la revolución antisoviética de 1956, en el que exigió la retirada de las tropas soviéticas del país.

En los años noventa capitaneó la transición de su partido desde posturas liberales y aún izquierdistas, hacia otras más conservadoras y burguesas. El deseo de unificar todas las fuerzas de la derecha lo llevó en el 2002 a formar una red de círculos cívicos, dentro del movimiento Fuerza Hungría, similar a Forza Italia de Berlusconi.

La exigencia de que las minorías húngaras en los países vecinos vieran aumentados sus derechos le granjeó tensiones con Rumanía y Eslovaquia.