La derecha francesa intenta captar a los votantes de Le Pen lanzando a la arena electoral el asunto de la inseguridad
20 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Con los sondeos y los resultados de la primera vuelta en contra, la derecha francesa ha vivido un frenético final de campaña con la esperanza de mover a los abstencionistas y arañar votos al Frente Nacional (FN) de Le Pen. Nicolas Sarkozy, que ha querido mantenerse al margen de esta cita regional con las urnas, irrumpió en la escena electoral lanzando uno de los temas que siempre le han hecho triunfar ante el electorado, el problema de la inseguridad.
ETA y el asesinato del policía Jean-Serge Nérin sirvieron de excusa al presidente francés para lanzar en Dammarie-les-Lys que «la violencia debe retroceder en nuestro país y retrocederá». Horas después, el primer ministro, François Fillon, se inflamaba en un mitin al denunciar la inseguridad y las agresiones contra policías. Se dirigía a los desencantados que votaron a Sarkozy en el 2007 y ahora se han refugiado en el FN. El ultraderechista Le Pen, alentado por sus excelentes resultados de la primera vuelta, se muestra seguro de que sus electores «no son tan ingenuos como para caer en la trampa» y juzga escandaloso que se utilicen hechos tan graves como el asesinato de un policía para hacer campaña.
Alsacia y Córcega
El FN estará presente en 12 de las 17 elecciones triangulares de mañana y su espectacular subida en Alsacia amenaza una de las dos únicas regiones gobernadas por los conservadores. Los sondeos dan allí un empate matemático entre la UMP y el frente de izquierdas. También Córcega está en el aire, en este caso por la presencia de dos partidos nacionalistas en la única cuadrangular de esta segunda vuelta. Aquí, como en el resto del país, decidirá la abstención, que mañana podría alcanzar el 55%.
La líder socialista piensa que al resucitar el debate sobre la inseguridad «la UMP quiere meter miedo a los franceses». Martine Aubry tiene segura la victoria en 19 de las 22 regiones metropolitanas tras su alianza con Europa Ecología y el Frente de Izquierdas. Pero aunque consiga arrebatarle a la derecha Córcega y Alsacia, ya ha reconocido que su victoria no puede ser completa: en Langedoc-Roussillon la presidencia será para Georges Frêche, suspendido de militancia por la dirección socialista.
La resaca electoral tendrá consecuencias en la UMP. Si la derrota es peor de lo previsto, Fillon, que ha asumido el peso de la campaña, podría dimitir. La acepte o no, Sarkozy ya ha anunciado que habrá ajustes en el Gobierno. Si no consiguen salvar al menos Alsacia, su liderazgo puede ser cuestionado. Tras la derrota del domingo pasado, algunos diputados de la mayoría culparon del fracaso a su estilo presidencial, su frenético ritmo de reformas o su política de nombrar políticos de izquierdas en cargos significativos.