06 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
En Turquía, que sucedió al Imperio otomano, el genocidio continúa siendo un tabú. Varios intelectuales han sido juzgados por hablar de él y su reconocimiento por terceros países es visto como un ataque.
En 1915, la cúpula del Imperio otomano ordenó la deportación al desierto sirio de cientos de miles de ciudadanos de etnia armenia, acusados de ser una quinta columna que ayudaba a Rusia en la Primera Guerra Mundial. Muchos murieron de hambre, enfermedades o fueron asesinados por sus guardianes.
Fuentes armenias cifran el número de muertos en 1,5 millones, mientras que Turquía reduce la cifra a pocos cientos de miles.