La crisis en Dubái y la visión del jeque Mo

Ángela Rodicio

INTERNACIONAL

El futuro de Al Maktoum en la ciudad-estado se trunca

07 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La crisis ha llegado, y se ceba con la ciudad-estado de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. Su jeque, el narigudo Mohamed Bin Rashid al Maktoum, el hombre más ambicioso y visionario de la zona, y probablemente del resto del mundo, parece tener que conformarse con haber, como suele repetir, «realizado solo el 10%» de su «sueño».

El sueño más de lo más. Dubái, en su cosmogonía personal estaba destinado a convertirse en el eje del globo. A medio camino entre Europa y Asia; entre Londres y Singapur. Trabajadores de 2002 nacionalidades pululan por el enclave. En el 2008, de los dos millones de residentes, solo 180.000 eran nativos. 20 de las 25 grandes instituciones bancarias están representadas en Dubái. Incluso el gigante Halliburton, la multinacional de la que era subdirector el ex vicepresidente Dick Cheney, ha trasladado su sede social al emirato. Según las malas lenguas, para evitar tener que responder a posibles demandas o exigencias de información en EE.?UU.

Los Al Maktoum rigen los destinos de los beduinos originarios desde 1831, y el actual jeque, conocido como Mo universalmente, tenía, como él mismo ha declarado repetidamente, una visión: convertir a Dubái en el centro financiero mundial. Construir, abrir, permitir, transformar, en una palabra, la región. Con un modelo en la cabeza: la Córdoba del siglo X. «Es una tercera parte hombre de negocios, con el arrojo de un Richard Branson; una tercera parte constructor, con la determinación de un Robert Moses; y un tercio Atatürk, ingeniero político y social con el objetivo de formar a su gente para que puedan manejar el día a día de la capital financiera mundial», explicaba el autor de la obra Ciudad de oro , Jim Krane.

Dubái se convirtió en lo más. El mayor rascacielos del mundo. El mayor centro comercial. El mayor complejo constructor arrancado al mar, en forma de palmeras. « Della palma alla salma » (de la palmera al féretro), titulaba un diario italiano hace unos días. El sueño enterrado del jeque Mo.

El 25 de noviembre, algunos dicen que una sorpresa incluso para el mismo jeque a quienes sus colaboradores habrían ocultado información, se reconocía una deuda de 80.000 millones de dólares, y se argumentaba que se necesita refinanciarla. Las bolsas mundiales acusaban el golpe.

¿Y qué efectos tendrá en Irán, el país que juega tantas cartas de su mazo con el jeque Mo? «Dubái es la mejor ciudad de Irán», se suele decir en el país vecino. Decenas de miles de iraníes, y una cantidad ingente de millones, se mueven diariamente en Dubái. Irán también se ha quedado sin la vía de escape por antonomasia para sus finanzas.