La crisis hiere a los cubanos
07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El Gobierno que preside el general Raúl Castro está reduciendo con cuentagotas los productos de la libreta de racionamiento, uno de los símbolos de los años más difíciles del medio siglo que estuvo en el poder su hermano mayor y antecesor, Fidel, en medio de una grave recesión en Cuba.
En los últimos meses disminuyeron las raciones de alimentos que se entregan con precios subsidiados a los once millones de cubanos con la llamada oficialmente libreta de abastecimiento, a la que le auguran poco futuro incluso los medios informativos del país, todos oficiales.
Desde este mes, las patatas y los guisantes han sido excluidos, sin aviso ni explicaciones, como es habitual en el país.
Ahora se pueden comprar esos víveres en el mercado libre, sin límite de cantidad, al doble del precio subsidiado, aunque todavía a tarifas que no son comparables con muchos países (la patata, a unos 10 centavos de dólar por kilo). Antes habían sido mermadas las cuotas de otros alimentos y de la sal, también sin previo aviso.
Los cubanos se han enterado de la medida al llegar a la bodega estatal con su libreta o, a veces, por medio de los Comités de Defensa de la Revolución del barrio, considerados los ojos y oídos del sistema.
Recientemente se eliminaron también los llamados comedores obreros de cuatro ministerios. Se trata de acabar con los 24.700 que hay en toda la isla, que atienden a 3,5 millones de personas y le cuestan al Estado 350 millones de dólares solo en arroz, productos cárnicos, granos y aceite, sin tener en cuenta otros alimentos, combustibles y demás, según las cuentas oficiales.
Cuba vive una de sus recesiones más agudas de las últimas décadas, que redujo un 36% su comercio exterior de bienes en los nueve primeros meses del 2009, según el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.
Aunque no ha entrado oficialmente en suspensión de pagos, el Gobierno cubano está incumpliendo sus compromisos de deuda e incluso ha congelado las cuentas en divisas de varias empresas extranjeras. El asunto es tan grave que fue uno de los puntos centrales de las recientes visitas a La Habana del comisario europeo de Desarrollo, el belga Karel De Gucht, y del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
En la cena anual de la asociación de empresarios españoles en Cuba, el jueves, hubo gran tensión por las peticiones sobre la necesidad de resolver el bloqueo de las transferencias de divisas antes de que quiebren más firmas. Según fuentes españolas, aparte de los 2.000 millones de euros de la deuda oficial de Cuba con España, hay 600 millones en atrasos de pagos a compañías comerciales de ese país.