La UE afronta una semana clave para resolver su lío institucional

Juan Oliver

INTERNACIONAL

La previsible solución al Tratado de Lisboa anima el debate sobre la candidatura de Blair

27 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La UE lleva cuatro años y medio metida en un lío institucional de aúpa, pero en apenas cinco días podría deshacer esa complicada madeja que lastra su capacidad operativa, su imagen frente el mundo y hasta su legitimidad ante la ciudadanía. El jueves y el viernes, los líderes europeos se reunirán en Bruselas con el objetivo de despejar por fin el camino del Tratado de Lisboa, el hilo de Teseo con el que esperan encontrar la salida a su enrevesado laberinto constitucional.

Si logran ver la luz al final del túnel, los Veintisiete podrán arrancar entonces las tareas pendientes que exige el texto: poner en marcha una verdadera diplomacia común; negociar los cargos de presidente permanente del Consejo y del alto representante para las Relaciones Exteriores; adaptar la estructura de la Comisión a las nuevas normas; cubrir las plazas del nuevo Colegio de Comisarios...

Todo indica que Lisboa ha triunfado, porque algunos de esos temas ya se debatieron ayer en el cónclave preparatorio que los ministros de Exteriores celebraron en Luxemburgo. Los cancilleres acordaron las líneas maestras que regirán el servicio de acción exterior, e incluso se atrevieron a opinar abiertamente, a favor o en contra, de la candidatura de Tony Blair a la presidencia permanente. No lo hizo Miguel Ángel Moratinos, quien advirtió de que ese debate aún está «en fase de confesionario».

Klaus

Y es cierto es que para que la discusión salga a la luz aún quedan obstáculos. El mayor se llama Vaclav Klaus, aunque el presidente de la República Checa también parece haberse rendido ante la evidencia de su recalcitrante soledad. Precisamente, una de las claves del Consejo Europeo será encontrarle una salida honrosa, que podría adoptar la forma de protocolo anejo que extienda a la República Checa la cláusula que garantiza al Reino Unido y a Polonia que la Carta de Derechos Fundamentales no se les aplicará si contraviene su derecho interno.

Klaus justifica la reclamación para blindar a su país contra las reclamaciones de los alemanes expulsados de su territorio tras la Segunda Guerra Mundial, aunque en Bruselas nadie duda de que se trata de un gesto de cara a la galería doméstica que no exigiría modificación alguna del texto. Este, además, no contempla su aplicación con semejante retroactividad, y de hecho Klaus ya ha ha ofrecido las primeras señales de allanamiento, incluso antes de saber si el Tribunal Constitucional admite a trámite la segunda demanda contra el Tratado de senadores de su partido. La decisión se conocerá hoy, y las apuestas corren en su contra porque la anterior ya fue rechazada.

El hecho de que Eslovaquia haya advertido a última hora de que exigirá el mismo trato que el vecino añade emoción al asunto, pero según fuentes diplomáticas esa hipotética alianza checoslovaca no asusta a nadie. «Las directrices son hacer todo lo posible por encontrar una solución, pero hacer todo lo posible no significa hacerlo a cualquier precio», aseguran.