Portugal está viviendo sus elecciones legislativas con una pasión casi difícil de asimilar, pero quizá por eso está presente en todos los ámbitos de la sociedad. Y si las escuchas, la crisis o las alusiones críticas a España no fueran elementos de debate suficiente, un programa de humor de televisión se ha encaramado a lo más alto del protagonismo en la presente campaña. El Gato fedorento esmiúça sufrágios logra cada noche casi dos millones de espectadores (en un país de menos de once millones de habitantes) con las entrevistas más irreverentes a las que hayan podido someterse los candidatos. Ricardo Araújo Pereira, el conductor del espacio de la cadena SIC, no duda en presentar al primer ministro luso como «míster canas», acusarlo con bromas de haber cerrado un telediario, o preguntarle al secretario general del Partido Comunista, Jerónimo de Sousa, si es verdad que los rojos comen niños en el desayuno o si no está harto del comunismo y de dedicarse a gastar en bienes de consumo.
Y es que dichas preguntas chocan en un un país en el que toda reverencia parece poca a la hora de tratar a un cargo público. Los candidatos, que han ido todos al programa, reconocen no haber estado cómodos, aunque lo cierto es que el humor empleado resulta algo previsible.