Baitulá Mehsud se convirtió en los últimos años en uno de los líderes talibanes más poderosos en suelo paquistaní, con hasta 20.000 combatientes armados bajo su mando solo en su feudo de Waziristán del Sur. El jefe del Ejército paquistaní, Ashfaq Pervez Kiani, lo calificó recientemente como la «causa de todos los males» y dijo que debía ser exterminado.
En los últimos dos años orquestó la campaña de atentados terroristas más sangrienta de la historia de Pakistán. El Gobierno de Pervez Musharraf lo acusó del asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto en diciembre del 2007, algo que él negó, pero que contribuyó a popularizar su figura hasta el punto de que la revista Time lo incluyó en su lista de personas más influyentes del mundo en el 2008.
Mehsud pertenece a una prominente tribu pastún de la frontera afgano-paquistaní. Confeso admirador del mulá Omar, líder de los talibanes afganos, luchó contra las tropas soviéticas que invadieron Afganistán en la década de 1980, cuando aún era un adolescente, y poco después se unió al movimiento talibán, que tras una cruenta guerra civil conquistó el poder en 1996.
Al igual que el mulá tuerto, que también se cree que se esconde en alguna parte de Pakistán, Mehsud evita aparecer en público. Nunca acudió una escuela estatal, sino que ya desde su infancia fue adoctrinado en una coránica. Se calcula que tiene alrededor de 35 años, aunque no hay seguridad al respecto, pues en las pocas fotos e imágenes que existen de él aparece en la mayoría de los casos enmascarado o de espaldas.
Tampoco se sabe mucho sobre la familia del líder tribal. Una de sus dos esposas perdió la vida también durante el ataque estadounidense del miércoles, según testigos. Se dice que Mehsud se casó con ella hace un año, ya que no podía tener hijos con su primera esposa. También se dice que varios de sus hermanos se enrolaron en la guerra santa y se unieron al grupo talibán Tehrik-e-Taliban Pakistán.