La CIA ha ocultado al Congreso estadounidense durante los últimos ocho años la existencia de un plan antiterrorista, por orden directa del ex vicepresidente Dick Cheney. Así lo ha reconocido el director del servicio de inteligencia estadounidense, Leon Panetta, ante los comités de inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes, según el diario norteamericano The New York Times , que cita fuentes anónimas; y así lo admitió también ayer la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, en una entrevista difundida por la cadena de televisión Fox News. En ella, Feinstein aseguró que la decisión de Cheney supone «un gran problema» porque el ex vicepresidente «se apartó de la ley». La Ley de Seguridad Nacional de 1947 obliga al Gobierno de Estados Unidos a mantener «totalmente informados» a los comités de inteligencia del Congreso sobre actividades «de inteligencia». No obstante, la disposición es algo ambigua al señalar también que esas sesiones informativas deben ser llevadas a cabo «en la medida en que tienen en cuenta la prevención de la divulgación no autorizada de información clasificada». En dos comparecencias diferentes celebradas a puerta cerrada durante el mes pasado ante los dos comités citados, Panetta, designado para el cargo por Barack Obama en enero, aseguró que ordenó la suspensión del plan el 23 de junio, el mismo día que tuvo conocimiento de su existencia a través de uno de sus subordinados.? Entrenamientos Miembros de los servicios de inteligencia y del Congreso han asegurado al diario neoyorquino que el diseño del programa, cuyos detalles todavía no se conocen, se inició tras los atentados del 11-S pero que nunca llegó a estar completamente operativo. De hecho, entre el 2001 y el 2009 solo se realizaron labores de planificación y entrenamientos. Las mismas fuentes mantienen que el plan no está relacionado con el controvertido programa de interrogatorios. En abril pasado, el Gobierno estadounidense publicó varios documentos hasta entonces secretos, que detallan cómo el anterior Ejecutivo de George W. Bush dio luz verde a la CIA para poner en práctica técnicas de interrogatorio a sospechosos terroristas, como asfixias simuladas, privación del sueño, vejaciones y exposición al frío, entre otras. Ante la controversia levantada por la publicación de esos documentos, Obama abogó por «mirar hacia adelante y no hacia atrás». Sin embargo, la responsabilidad final del fiscal general, Eric Holder, es la de ser el guardián de la Constitución, por lo que podría decidir abrir una investigación sobre el tema. Cheney ha sido siempre uno de los mayores defensores de las técnicas de interrogatorios utilizadas por la CIA en la lucha contra el terrorismo y posiblemente el más crítico con el Gobierno de Obama por hacerlas públicas. De hecho, defiende que la revelación de estas técnicas podría acabar poniendo en peligro la seguridad nacional. El periódico neoyorquino asegura que ha tratado de ponerse en contacto con el que fue la mano derecha de George W. Bush a través de sus familiares para conocer su versión de los hechos, pero que sus esfuerzos no han obtenido respuesta.