China prohíbe las reuniones públicas en la ciudad de Urumqi

AFP

INTERNACIONAL

El último balance oficial cifra en 184 los muertos en los disturbios y eleva los heridos a 1.680

13 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las autoridades chinas prohibieron las reuniones públicas en Urumqi ayer, día de duelo de la comunidad han, una semana después de los disturbios interétnicos que dejaron al menos 184 muertos y 1.680 heridos en la capital de la región de Xinjiang, en el noroeste de China. Una explosión por la mañana en la fábrica química más importante de la capital de la región autónoma de Xinjiang no dejó víctimas pero provocó alarma, antes de que la dirección del establecimiento asegurara que el estallido había sido accidental. «Hemos descartado cualquier acto terrorista», declaró el vicedirector de la empresa, Liu Jiyuan, interrogado sobre las posibles causas de la explosión, ocurrida en el tanque de petróleo de una fábrica de China National Petroleum Corporation, el grupo más importante del sector energético en China. La policía de Urumqi anunció en la noche del sábado que las concentraciones, desfiles o manifestaciones quedaban prohibidas en esa ciudad de 2,3 millones de habitantes. En este anuncio publicado por la agencia China Nueva, las autoridades dijeron que «controlaban la situación» y anunciaron que «las reuniones, las marchas [de protesta] o las manifestaciones en las calles o al aire libre no serán autorizadas sin permiso de la policía». «La policía dispersará las concentraciones ilegales conforme a la ley y está habilitada para tomar las medidas necesarias si la muchedumbre se niega a dispersarse», advierte el texto. Día de duelo Una semana exactamente después de los disturbios, el domingo fue el séptimo día de duelo para los hanes, la etnia mayoritaria en China. Esa comunidad debe honrar la memoria de los difuntos en los sucesos de Urumqi en una ceremonia organizada con las familias de las víctimas. Generalmente esa ceremonia consiste en quemar en la calle, cerca del lugar en que la persona murió, incienso y billetes falsos, sobre todo cerca de los cruces, a fin de permitir al alma del muerto encontrar más fácilmente el camino hacia su domicilio, de acuerdo a la tradición. Según el último balance oficial ofrecido en la noche del viernes por la agencia China Nueva, los disturbios dejaron 184 muertos: 137 hanes, 46 uigures, la etnia musulmana y turcófona mayoritaria en Xinjiang, y uno es hui, otra etnia minoritaria musulmana china. Revisando muy al alza la cifra de heridos el 5 de julio, Nur Bekri, presidente del gobierno regional de Xinjiang, anunció el domingo que este pasaba de 1.080 a 1.680. La disidencia uigur en el exilio habla por su parte de miles de muertos. En una entrevista a la publicación alemana Focus, la disidente uigur en el exilio Rebiya Kadeer llamó a Estados Unidos a comprometerse a favor del pueblo uigur, con acciones como por ejemplo abrir un consulado en Urumqi. Y en Teherán, el gran ayatolá Nasser Makerem Shirazi condenó la «horrible» represión de las autoridades chinas contra los musulmanes uigures. La Plaza del Pueblo de Urumqi, que había sido el centro de las protestas tanto de hanes como de uigures, permanecía ayer cerrada.