La crisis política también divide al Gobierno de EE.UU.

Victoria Toro

INTERNACIONAL

La revuelta que vive Irán también ha hecho mella en el Gobierno de Obama. Según algunos medios de comunicación, el vicepresidente, Joe Biden, habría criticado a Obama por minimizar las divergencias políticas entre el presidente iraní, Ahmadineyad, y el opositor, Musavi.

Y aunque la Casa Blanca lo desmintió ayer diciendo que es incorrecto afirmar que Biden hubiera criticado las palabras de su jefe, sí es cierto es que la postura pública del vicepresidente ha sido bastante más dura que la del Barack Obama.

Biden ha llegado a declarar que tiene dudas sobre la legitimidad de los resultados de las elecciones iraníes y que EE.?UU. «por el momento tiene que aceptar» que Ahmadineyad es el presidente de Irán. Esta postura contrasta con la manifestada por Obama. Aunque los analistas afirman que lo que se esconde tras la postura del presidente es un cuidado exquisito para evitar que el régimen iraní acuse a Washington de estar detrás de las revueltas.

Prudentes

Lo que también se ha filtrado es que no todos los altos funcionarios de la Administración Obama están de acuerdo en la forma en que deben enfrentar la situación. Según The New York Times , algunos estarían más próximos a la línea mantenida por Biden y otros serían más partidarios de la prudencia que el Gobierno ha mostrado estos días.

Además, la Cámara de Representantes condenó ayer la represión de las manifestaciones en Irán. El texto, avalado por demócratas y republicanos, dice que «condena la continua violencia contra los manifestantes por parte del Gobierno de Irán y las milicias progubernamentales», y protesta también por la interferencia gubernamental sobre «Internet y los teléfonos móviles».