Los candidatos derrotados presentan al Consejo de Guardianes 646 irregularidades en las presidenciales
19 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cientos de miles de iraníes abarrotaron ayer el centro de Teherán en una multitudinaria jornada de duelo por las víctimas de la represión policial tras las protestas desencadenadas por el triunfo del presidente Mahmud Ahmadineyad. Al frente de marcha reapareció el líder de la oposición, Mir Huseín Musavi, que ha adoptado el ejemplo de resistencia pacífica del líder indio Mahatma Ghandi para protestar contra lo que considera el mayor fraude electoral de la historia de Irán. Musavi, que llegó a la plaza imán Jomeini en su propio coche bajo fuertes medidas de seguridad, instó a sus seguidores a «mantener vivas las protestas» pero siempre «de forma pacífica», explicaron varios testigos. Esos mismos testigos indicaron que por vez primera, grupos de partidarios de Musavi controlaban a la multitud para evitar que se produjeran disturbios con las fuerzas del orden y los milicianos islámicos Basij. La magnitud de la movilización quedó este jueves amplificada por la trascendencia que le imprimió el casi millón de personas que, según los organizadores, abarrotaron la citada plaza y las calles aledañas. Familias enteras, vestidas de luto, marcharon en silencio para rendir homenaje a las ocho personas que, según datos oficiales, han muerto en las cinco jornadas de protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales. Algunos portaban pancartas en las que se leían consignas como «¿Quién ha matado a nuestros hermanos?» y «¿Dónde están los muertos?». Entre los murmullos, el nombre de Ghandi y el recuerdo de su resistencia pacífica contra el colonialismo británico volaba de boca a boca. Un día más, las autoridades impidieron la presencia de la prensa internacional. Pero pese a todas las cortapisas, la oposición parece decidida a mantener su desafío al Gobierno. Ayer, algunas de las familias fueron llamadas para reconocer los cadáveres, tres días después de los incidentes ocurridos tras una manifestación en la plaza de Azadí. Allegados de uno de los fallecidos relataron a periodistas iraníes que el número de cadáveres es mayor y que los cuerpos presentan golpes y heridas de bala, información que no es posible corroborar por otras fuentes. El ministro del Interior, Gholam Huseín Mohsen Ejeii, anunció el miércoles que habían sido detenidas treinta personas acusadas de ser las organizadoras de los disturbios. Veinticuatro horas después, informó que las fuerzas de seguridad lograron desmantelar el mismo día de las elecciones varias bandas de «terroristas vinculados a enemigos extranjeros» que pretendían atacar centros de votación. Pasos legales Mientras las movilizaciones prosiguen en las calles y en la noche vuelve a resonar el grito revolucionario Alahu Akbar (Dios es grande), los pasos legales hacia la resolución del conflicto se aceleran en el convulso Irán. El Consejo de Guardianes, que debe validar los resultados para que sean oficiales, convocó a los tres candidatos derrotados a una reunión mañana para examinar las quejas que formalmente han elevado. Según el portavoz del poderoso consejo, los reformistas Musavi y Mehdi Karubi, y el conservador Mohsen Rezaei han presentado un total de 646 denuncias sobre irregularidades cometidas durante el proceso de votación. En declaraciones a la televisión nacional, el portavoz afirmó que entre las quejas destacan la «carencia y el retraso en la llegada de las papeletas de voto y la influencia sobre la gente para que votara por un candidato.