La dispersión de los restos apunta a una explosión en vuelo del AF-447

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

Hay pocas esperanzas de encontrar las cajas negras del avión de Air France desaparecido en el Atlántico

04 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La dispersión de los restos del vuelo AF 447 desaparecido en el Atlántico sugiere una explosión a gran altura. Los últimos aparecieron ayer a 90 kilómetros de los detectados el martes. Será Francia quien lleve el peso de una investigación, que se anuncia larga y complicada y para la que no se escatiman medios. Los nuevos restos -una mancha de queroseno de 20 kilómetros y una pieza de unos siete metros, que sería parte del fuselaje- fueron detectados en un área de 5 kilómetros y en cuatro puntos diferentes.

«No podemos descartar que no se encuentren nunca las cajas negras». El director de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), Paul-Louis Arslanian, no es optimista, pero cree que otras partes del Airbus siniestrado pueden dar la clave de lo ocurrido. Además, subrayó que las cajas negras «no son la única herramienta» para determinar las causas del siniestro.

La dificultad de la misión estriba en los varios miles de metros de profundidad del océano en la zona en la que se busca el fuselaje y la accidentada orografía del fondo marino, conocido como los Andes submarinos.

El informe, a final de mes

El responsable de la investigación descartó que el aparato presentara algún problema antes de despegar de Río de Janeiro y dejó claro que ni él ni los dos expertos técnicos del BEA, que ya se encuentran en Brasil, darán información antes de finales de mes.

Se concentrarán en un primer momento en los informes meteorológicos registrados por dos aviones de la aerolínea alemana Lufthansa que pasaron media hora antes por el punto donde se perdió el contacto con el vuelo de Air France.

También analizarán todos los detalles de los avisos de sucesivas averías que el ordenador de abordo envió de forma automática durante 4 minutos y que incluían la caída del sistema eléctrico, la pérdida de presión y el hielo en las sondas exteriores. Los técnicos de Air France se inclinan por que fueron más la consecuencia que la causa del siniestro y reconocen que la dispersión de los restos recuerda a la explosión en pleno vuelo de un DC-10 de la compañía francesa UTA en el desierto de Teneré (Níger) en 1989.

La Fiscalía de París se ha hecho cargo del dosier judicial. Air France confirmó ayer que el 27 de mayo uno de sus vuelos que tenía que despegar de Buenos Aires sufrió una amenaza de bomba. Salió con retraso después de que la policía lo registrara sin encontrar nada sospechoso.

La isla de Fernando de Noronha, la tierra firme más próxima al lugar de la catástrofe, no reúne condiciones para acoger el despliegue de aviones implicados en la búsqueda. Un Awacs del Ejército francés con base en Senegal se encarga de realizar una exhaustiva carta submarina de una de las zonas más abruptas del océano con ayuda de sus sofisticados radares.

Once aviones brasileños, franceses y estadounidenses siguen peinando la zona a la espera. El primero de los cinco buques de la Armada brasileña llegó ayer a la zona donde se divisaron los restos.