El sanguinario jefe de la banda más poderosa del mundo

Diego A. Agúndez

INTERNACIONAL

El escurridizo líder Vellupillai Prabhakaran, muerto ayer a manos del Ejército de Sri Lanka tras 26 años de lucha, ha sido el rostro de la guerrilla tamil, un cuerpo sanguinario que llegó a tener una aviación propia, patentó los ataques suicidas como arma de combate y fue considerado hasta hace poco el más poderoso del mundo.

El inflexible fundador de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE) lideró con mano de hierro una guerrilla bien entrenada y disciplinada que puso en jaque durante décadas al Ejército y llegó a controlar dos tercios de las costas y un tercio del territorio total de Sri Lanka.

Prabhakaran eliminaba todo atisbo de disidencia entre la comunidad tamil. Nacido en 1954 en la península de Jaffna (norte) como el menor de cuatro hermanos, su vida puede resumirse en una sanguinaria carrera para lograr la independencia de los tamiles de la isla tras décadas de discriminación por parte de la mayoría cingalesa.

Al parecer, era un estudiante tímido que, enfadado por los malos tratos que sufrían los tamiles, inició su militancia en movimientos independentistas. En 1975 fue acusado de asesinar a bocajarro al entonces alcalde de Jaffna, poco tiempo después de fundar Nuevos Tigres Tamiles (TNT), el germen del LTTE.

Sus guerrilleros emprendieron una campaña de violencia de baja intensidad que contó con un apreciable apoyo popular y desembocó en 1983 en una guerra contra el Gobierno. El conflicto dejó más de 700.000 muertos. Se dice que Prabhakaran sobrevivió a varios intentos de asesinato y que llevaba una cápsula de cianuro para evitar que lo atrapasen con vida.