«Hemos comenzado a sacudirnos el polvo, hemos emprendido la tarea de reconstruir EE.UU.», afirmó.
30 abr 2009 . Actualizado a las 22:37 h.El presidente de Estados Unidos celebró ayer los cien primeros días de su Gobierno en la pequeña localidad de Arnold (Misuri). Allí, Barack Obama explicó lo que ya ha hecho y lo que piensa acometer. Y esa tarea es ingente. Nada menos que la reconstrucción de su país: «Hemos comenzado a incorporarnos y sacudirnos el polvo; hemos emprendido la tarea de reconstruir EE.?UU.», aseguró. Aunque está «contento» con lo hecho en estos primeros cien días, aún está lejos de sentirse satisfecho.
En Arnold, una ciudad de algo menos de 20.000 habitantes, Obama se reunió con unas mil personas en un acto de los que a él le gustan. Los asistentes preguntan, y el presidente, micrófono en mano, responde. El que tuvo lugar ayer fue exactamente así. Obama celebró los cien primeros días de mandato, a pesar de que su equipo intentó en los últimos días quitarle importancia a ese examen con el argumento de que se trata de un límite artificial. Y es que a Obama le ha llegado ese primer examen de su gestión en el peor momento posible, con la crisis económica aún en todo su apogeo y con la recién aparecida gripe porcina en la mente de todos los estadounidenses.
En el mitin de ayer, Obama dedicó los primeros veinte minutos a explicar qué es lo que ha hecho en estos tres meses y a qué se dedicará su Gobierno en las próximas semanas. Explicó que a su llegada a la Casa Blanca se encontró con «problemas de un tamaño y un alcance sin precedentes». Y aprovechó para defender su presupuesto diciendo que esos desafíos «no pueden enfrentarse con decisiones cobardes o con viejas fórmulas. Esos desafíos requieren decisiones valientes y sostenidas».
Aprobación del presupuesto
Precisamente, tras la aprobación por la Cámara de Representantes, el Senado tenía previsto votar ayer su ley de presupuestos, muy contestada por los republicanos pero que Obama defiende como la única manera de salir de la crisis.
También insistió el presidente en que lo que ha hecho hasta ahora es «lo que prometimos que haríamos». Se dirigió a los asistentes diciéndoles que ellos lo habían enviado a Washington y que no olvida que lo hicieron porque «querían un futuro mejor». E insistió varias veces en que está contento con lo que su equipo ha hecho hasta ahora, pero «queda mucho por hacer». «Confío en el futuro, pero no estoy satisfecho con el presente», resumió.
«No puedo estar satisfecho cuando sigue habiendo trabajadores sin empleo, familias que aún no pueden pagar sus facturas, cuando hay demasiados norteamericanos que no pueden costearse el sistema de salud», insistió, y aseguró que su equipo no podrá «descansar» hasta que haya mejoras en educación, en energía renovable y se logre un sistema de salud «acorde con el siglo XXI».
También hubo tiempo para las bromas. Sobre todo las referidas a la falta de sentido común de Washington, a las que Obama es aficionado y con las que siempre consigue los aplausos del americano medio.