Las más de sesenta réplicas agravan la tragedia

La Voz

INTERNACIONAL

10 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El suelo sigue temblando en L'Aquila y desatando el pánico entre sus habitantes. Durante la madrugada de ayer se produjeron unas 60 de sacudidas sísmicas. La mayor de ellas, de 5,2 en la escala de Richter, fue a las 02.54 horas y se sintió claramente en Roma, a unos 100 kilómetros del epicentro. Antes, a las 0.55, se había registrado un movimiento de magnitud 4,3, y a las 5.14, un tercero de 4,6.

La situación continuó igual a lo largo de toda la mañana, lo que provocó nuevos derrumbamientos en las ya inestables edificaciones de la zona. Todos los últimos movimientos han tenido su epicentro al norte de L'Aquila, según el Instituto de Geofísica y Vulcanografía que controla la situación sísmica. Parece como si el terremoto se hubiese transferido hacia una nueva zona.

Para Enzo Boschi, presidente del instituto, esta sucesión de réplicas es normal, y asegura que continuarán durante algunas semanas. El propio Silvio Berlusconi afirmó durante una conferencia de prensa que entre la 00.00 y las 7.16 de ayer se habían registrado 65 temblores, lo que «hace difíciles las tareas de rescate, así como el registro de las casas». Entre las estructuras públicas que no han resistido, el presidente del Gobierno señaló la prefectura de policía, el tribunal de cuentas, el palacio de justicia, la sede del gobierno regional y el hospital. El fiscal de L'Aquila abrió ayer una investigación para determinar si hubo violación de las leyes antisísmicas en la construcción de edificios en los últimos 40 años.

A las afueras de Onna se puede observar una enrome falla formada durante el terremoto registrado en la madrugada del lunes. En aquel punto, la tierra se ha alargado casi 35 centímetros. La hendidura mide 40 metros y sigue el río Aterno.