Críticas a Berlusconi por facilitar la construcción de viviendas sin controles
08 abr 2009 . Actualizado a las 03:00 h.Italia, uno de los países con más riesgo de sufrir terremotos, no aprende de sus errores y de nuevo se encuentra ante miles de personas que han perdido sus casas, y con escuelas, hospitales y otros edificios públicos con serios daños. No es falta de normas. Hay exactamente cuatro y todas están en vigor. La de 1996 se titula Normas técnicas para la construcción en zona sísmica. Tras el terremoto del 2002 se aprobó una ordenanza que revisaba las zonas, mientras que los últimos decretos, del 2005 y del 2008, actualizaban el primero. Todo, papel mojado tras ver como en el hospital de San Salvatore, inaugurado hace tan solo cuatro años, un ala entera se ha desmoronado. La polémica esta servida en un país en el que su primer ministro quiere tender un puente colgante a Sicilia, en una zona de alto riesgo de seísmos.
Los expertos no ahorran críticas a Silvio Berlusconi , que presentó hace unas semanas el Plan Casa que permitirá la construcción sin controles de un 30% de las viviendas unifamiliares. Tras lo ocurrido en los Abruzos, son muchos los que ponen en duda la viabilidad de dichos planes. El propio primer ministro anunció ayer mismo una revisión del plan para ampliar la obligación de respetar las normas antisísmicas.
Preguntas sin contestar
Algunas preguntas apremian: ¿por qué se derrumbaron, como castillos de naipes, edificios de construcción reciente en una zona de fuerte actividad sísmica e incluso edificios públicos? Los geólogos advierten que millones de viviendas en la península «corren riesgo potencial de derrumbe». La controversia se reduce en una frase: «Un terremoto así en California no habría provocado ni un muerto». Son palabras del presidente de la Comisión Nacional de Catástrofes, Franco Barberi, que denunció la baja calidad de las construcciones italianas, «en especial las estructuras públicas y estratégicas: hospitales, escuelas y edificios gubernamentales».
Según los últimos datos, entre 75.000 y 80.000 edificios públicos italianos necesitan consolidar sus estructuras. Entre ellos hay 22.000 escuelas que están en zonas de riesgo de terremoto y 9.000 que no han sido construidas con criterios antisísmicos modernos.
También Primo Mastrantoni, secretario de la asociación de consumidores ADUC afirma: «Ningún Gobierno se ha puesto a la obra para evitar desastres sucesivo. En 40 años se han gastado 140.000 millones de euros en posterremotos, mientras que sería suficiente con ocho años para consolidar los edificios existentes, además de construir bien».
En el 2002, en el terremoto de Molisse, 27 niños y una maestra murieron al derrumbarse la escuela de San Giuliano di Puglia. Tras una absolución en primera instancia, el 25 de febrero el Tribunal de Apelación, condenó al ingeniero, a los constructores y al ex alcalde que permitieron la ampliación de la escuela sin seguir las normas antisísmicas.