Un plan en marcha desde diciembre

La Voz

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Defensa llevaba tiempo preparando el terreno para este refuerzo. En diciembre levantó el límite legal que impedía mantener más de 3.000 soldados en el exterior. La medida disparó los rumores acerca de las intenciones de Zapatero, pero él mismo negó la mayor con contundencia cuando se le interrogó sobre el asunto.

Moratinos también se ha mostrado siempre renuente a dedicar más militares al país más peligroso de todos en cuantos operan las Fuerzas Armadas. En noviembre, dos soldados españoles murieron y otros cuatro resultaron heridos en un atentado suicida en Herat. Entonces, el ministro de Exteriores alegó que España ya había pagado un «alto precio» por su participación en la ISAF y se reafirmó «sin complejos» en que el contingente allí destacado ya tenía el tamaño adecuado.

La única que no se mojó al respecto fue Chacón, poco dada a las comparecencias públicas. Y cuando lo hizo fue para dar un vuelco al discurso de sus antecesores en el cargo al asegurar, en el Congreso, que la principal tarea del Ejército español en Afganistán es la lucha contra el terrorismo de Al Qaida. Hasta ese momento, el Gobierno solo hablaba de misión de paz.