La Eurocámara aprueba un informe del gallego Millán Mon que reclama estrechar y modernizar las relaciones con EE.UU.
27 mar 2009 . Actualizado a las 21:35 h.El día después de que el presidente de turno de la Unión Europea tratara de incendiar las relaciones de los Veintisiete con su principal aliado, tanto la Comisión como el Europarlamento y la Administración estadounidense se apresuraron a sacar el extintor para prestar su ayuda y sofocar las brasas que provocó el miércoles el fuego verbal del checo Mirek Topolanek.
El Ejecutivo comunitario lo hizo tímidamente por medio de una de sus portavoces, Pía Ahrenkilde; mientras el Parlamento Europeo lo hacía aprobando por amplia mayoría un informe ya previsto que pide estrechar los lazos entre Europa y Estados Unidos, y del que es autor el eurodiputado gallego Francisco Millán Mon. Washington, finalmente, colaboró dando a entender que no ofende quien quiere, sino quien puede, y que, por lo tanto, no da importancia a las soflamas contra la política económica de Barack Obama que el primer ministro checo vertió el miércoles en la sede parlamentaria de Estrasburgo.
Posturas
«Las posturas de la Unión Europea y de Estados Unidos se acercan mucho en tiempos de crisis», aseguró ayer en Bruselas la portavoz de la Comisión, evitando valorar si al igual que Topolanek, Bruselas piensa que Obama está llevando la economía mundial «al infierno». «Ustedes ya han oído las palabras que nosotros utilizamos», se excusó Ahrenkilde.
Casi al mismo tiempo, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, intervenía en Washington ante los medios para moderar los ánimos, reconociendo el compromiso de la UE en la reactivación de la economía mundial, expresando la voluntad de Estados Unidos de cooperar activamente en la solución de los problemas financieros internacionales, y prometiendo facilitar, en la cumbre del G-20 la semana que viene en Londres, «un compromiso a la medida de la gravedad del problema».
Mientras tanto, en Estrasburgo, se daba la feliz coincidencia de que la Eurocámara, que el miércoles había asistido al agresivo discurso de Topolanek, preparaba la votación de una ponencia que reclama, precisamente, relanzar las relaciones con EE.?UU. aprovechando la nueva etapa que se abre con la Presidencia de Obama y promoviendo la firma de un Acuerdo de Asociación Trasatlántica que sustituya a la Agenda Trasatlántica acordada hace casi 15 años.
«La UE y EE.?UU. son dos actores muy relevantes en el mundo y deben trabajar estrechamente, como corresponde a quienes comparten los mismos principios y valores y muchos intereses», subrayó durante el debate en el pleno el autor del informe, que se aprobó por 503 votos a favor, 51 en contra y diez abstenciones.
Para Millán Mon, existen tres razones que convierten la situación actual «en un buen momento» para modernizar las relaciones entre Europa y Estados Unidos. En primer lugar, la llegada a Washington de un Gobierno más pragmático que el de George W. Bush, «que sabe que ningún país puede afrontar solo los retos globales y que ha despertado grandes expectativas en la opinión pública europea y mundial. En segundo término, los cambios institucionales que entrarán en vigor en Europa si la UE es capaz de terminar con éxito el proceso de ratificaciones del Tratado de Lisboa, que dotará a los Veintisiete «de mejores instrumentos para desarrollar su política exterior».
Finalmente, el eurodiputado gallego subraya «la gravedad de la situación internacional, con importantes retos como la crisis económica, el cambio climático, la seguridad energética, el terrorismo o la proliferación nuclear, por citar a algunos, que hacen muy necesaria la actuación conjunta de la Unión Europea de y de Estados Unidos».
La anécdota del día en la serie de votaciones en la Eurocámara fue que la danesa Hanne Dahl no dudó en llevar a su hijo y compaginar así sus papel de madre y eurodiputada.