La Casa Blanca quiere restar poder a Hamid Karzai con la creación de la figura de primer ministro

Imanol Allende

INTERNACIONAL

24 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente Hamid Karzai no ha logrado poner orden en Afganistán y erradicar la corrupción y la incompetencia de su Gobierno, dos de las principales causas del estancamiento del país, a pesar de la ingente cantidad de dinero procedente del exterior. Por este motivo, Barack Obama está preparando junto a sus aliados europeos un plan para instaurar en Afganistán la figura de un primer ministro que asuma poderes que en la actualidad recaen en Karzai.

Según el rotativo británico The Guardian , la corrupción ha hecho imposible que el dinero que ha llegado a Kabul pueda ser gestionado y distribuido por el resto del país. Para agilizar y sanear el Gobierno afgano, Obama necesita restar poderes a Karzai. Y es que sus consejeros ya le han advertido que lo más probable es que este sea reelegido en las elecciones presidenciales de agosto, con lo que los problemas para sacar al país del retraso se perpetuarán. La solución es colocar a alguien con poderes sobre los que Karzai no tenga potestad, en definitiva, un gestor que limpie la casa y elimine todo rastro de corrupción.

Al mismo tiempo, el presidente de EE.?UU. quiere que el dinero que llega a Kabul destinado a las provincias no pase por la capital y se dirija directamente al resto del país. «Karzai no lo está haciendo bien», indica una fuente diplomática norteamericana al diario. «Si vamos a ayudar a este Gobierno, tiene que ser dirigido correctamente para asegurar que los niveles de corrupción disminuyen, no que aumentan, y en este Gobierno estos niveles dan miedo», agrega. «Ha sido una lucha constante persuadirle para que se deshiciera de ministros o gobernadores corruptos», apunta en el diario el español Frances Vendrell, ex representante de la Unión Europea en Kabul.

Hamid Karzai terminó con la paciencia de EE.?UU. en septiembre, cuando acusó a sus soldados de masacrar en Azizabad a más de noventa civiles, entre ellos niños y mujeres.