Sarkozy afronta su segunda huelga general en menos de dos meses

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

El Ejecutivo alimentó la cólera sindical con su negativa a más ayudas o a un segundo plan de relanzamiento

19 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los sindicatos pronostican una movilización récord en las 213 manifestaciones convocadas para hoy en toda Francia. El 78% de los ciudadanos encuentran plenamente justificada esta segunda gran jornada de protesta contra la política económica de Nicolas Sarkozy en menos de dos meses.

Desde las ocho de la tarde de ayer, los trenes regionales y provinciales funcionan con grandes perturbaciones. Desde las siete de la mañana de hoy hay anulaciones y retrasos en todos los aeropuertos franceses. Los transportes públicos de las grandes ciudades se verán seriamente afectados, excepto en París, donde los servicios mínimos garantizan metros y autobuses.

El seguimiento de la convocatoria tendrá especial incidencia en el sector público de la enseñanza, ya movilizada contra la reforma universitaria desde hace casi dos meses. Los trabajadores de la radiotelevisión estatal se unen a la convocatoria, al igual que los de teatros y museos.

El seguimiento en el ámbito privado es más incierto, pero se prevén paros en el sector del automóvil, banca y grandes empresas como Continental, Rhodia, Carrefour, Auchan y la petrolera Total, que con 14.000 millones de beneficios ha anunciado 555 despidos. El paro se ha disparado por encima del 8%.

El objetivo a batir para las centrales será el millón de personas que se lanzaron a la calle el pasado 29 de enero. La crisis ha ido a peor, los planes de regulación se han multiplicado y las medidas propuestas por Sarkozy a los sindicatos en la cumbre social del pasado 18 de febrero no se han puesto en marcha: el fondo de inversión social, el aumento del subsidio de desempleo, la reducción de impuestos para el primer tramo de ingresos y las dos primas extraordinarias se han quedado en promesas incumplidas.

Pero no habrá nueva cumbre social, ni segundo plan de relanzamiento, ni ayudas suplementarias. A estas advertencias del primer ministro, François Fillon, se han sumado otra del propio Sarkozy y unas declaraciones poco afortunadas de la presidenta de la patronal, Laurence Parisot, para agitar aún más a los sindicatos y a los trabajadores que hoy protestan «en defensa del empleo y el poder adquisitivo».

Parisot calificó la movilización de demagógica y acusó a los sindicatos de «actuar de mala fe» y «destruir empleos».

El «escudo fiscal»

Sarkozy ha alimentado la indignación sindical al oponerse en firme a cualquier modificación del llamado escudo fiscal, que permite a las grandes fortunas no cotizar por más de la mitad de sus ingresos. En estos tiempos de crisis, incluso miembros de su propia mayoría se habían mostrado partidarios de que también los más ricos hicieran prueba de solidaridad. En el Consejo de Ministros de ayer dijo que comprende la preocupación de los franceses ante la crisis, pero se mantendrá firme frente a las protestas.

Los trabajadores saldrán a la calle «en legítima defensa». Las centrales piden un aumento de 300 euros del salario mínimo, pero también un mayor control sobre las ayudas del Estado a las empresas y la prohibición de realizar despidos cuando hayan obtenido beneficios.