Estados Unidos, una vez más, ha logrado bloquear las posiciones de la Unión Europea y gran parte de América Latina en las negociaciones que se están desarrollando en Viena para fijar la política de la ONU sobre estupefacientes para la próxima década. En la cumbre que se celebra estos días en la capital austríaca ha quedado constancia de que la estrategia internacional contra las drogas entre 1998 y el 2007, de carácter represivo, no ha conseguido que haya menos consumidores, ni menos violencia, ni más dificultad de acceso a los estupefacientes, como pone de manifiesto el informe de la Comisión Europea. Sin embargo, la declaración política que se ha consensuado no girará en torno al concepto de reducción del daño, apoyado de forma activa por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y todas las agencias de la ONU, porque fue vetado del texto por los norteamericanos. Otros países, como Japón, El Vaticano, Rusia, Italia y Colombia abogan también por continuar con la política actual de tolerancia cero practicada durante el último decenio. La delegación estadounidense alegó que el concepto resulta ambiguo, mientras que un grupo de países europeos, entre los que se encuentran Alemania, Portugal, Holanda, España y el Reino Unido, trató hasta el último momento de incluir esa definición. Por reducción del daño, los defensores de esta propuesta entienden las políticas de recambio de jeringuillas, promoción de la higiene y supervisión médica preventiva para poner coto a numerosas enfermedades como el sida y la tuberculosis. Estas políticas tienen claros resultados positivos, según la OMS, que estima que el 10% de los nuevos casos de sida se deben a la utilización de jeringuillas usadas. Oposición del Vaticano El Vaticano, en una declaración, indicó que la «así definida política de reducción de daños conlleva una liberalización de las drogas». Varias fuentes europeas consultadas por Efe aseguraron que la posición del Vaticano arrastró a Italia, criticada junto a Suecia por romper el frente común de la Unión Europea. La posición de Estados Unidos fue definida por fuentes diplomáticas como «esquizofrénica», ya que la política que ha vetado ya se aplica en varios de sus estados. La postura de la delegación estadounidense también choca frontalmente con el discurso del nuevo presidente. Durante su campaña, Barack Obama defendió acabar con la prohibición de las prácticas de recambio de jeringuillas y mostró su proximidad a tratar el problema de las drogas como un asunto sanitario y no penal. La gran novedad de esta cumbre, según indicaron fuentes diplomáticas, radicó en que la mayoría de los países latinoamericanos han estado más cerca en el debate de Europa que de Estados Unidos.