El matrimonio Kirchner sufrió el domingo en la provincia argentina de Catamarca un duro revés en la que era considerada la primera prueba electoral en un año de comicios legislativos. El Frente Cívico y Social, dominado por la Unión Cívica Radical, se impuso con un 42,8% de los votos al Frente por la Victoria (kirchnerista), que alcanzó un 33%.
Las elecciones legislativas de Catamarca, una provincia con pocos recursos y alejada de los centros del poder, respondían además a un escaso 1% del padrón argentino, pero alcanzan mucha relevancia por el empeño que puso Néstor Kirchner durante la campaña. En ella, el ex presidente y líder del Partido Justicialista (PJ, peronista) se volcó en lo que él asumió como un pulso entre las tesis del Gobierno y las de su vicepresidente, el radical Julio Cobos, enfrentados desde el conflicto del pasado año con los productores agrarios.
Con el fin de lograr su propósito, Kirchner apostó por aliarse con dos enemigos históricos para tumbar la opción del gobernador de la provincia, maniobra que se reveló errada.
Antes incluso de saberse los resultados oficiales, uno de los integrantes de la coalición coyuntural de Catamarca, el célebre sindicalista Luis Barrionuevo, dejó claro que la alianza era una relación de conveniencia: «El único culpable de todo es Kirchner», y avisó que a partir de ahora irá por libre.
Doble derrota
En todos los foros políticos de Argentina se hace alusión a la doble derrota de Néstor Kirchner. La numérica, que acarrea oscuros presagios para octubre, y la estratégica de haber apostado todo a los comicios como un test nacional contra la emergente figura de Cobos, ahora aún más reforzada.
Desde la cúpula del Gobierno se ha optado por el camino inverso al seguido en la campaña. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, acudió a una cadena de televisión para asegurar que las elecciones de Catamarca tenían solo un perfil local: «No se puede extrapolar un resultado de características provinciales a una realidad nacional en un año electoral. Quienes lo hacen tienen mala intención», subrayó.
Desde la oposición, algunas voces toman los resultados como el principio del fin del kirchnerismo, que en las últimas semanas también ha sufrido una fuga de aliados que inquietó a sus dirigentes de cara a las elecciones legislativas de octubre.