«De noche no puedes parar en un semáforo en rojo»

La Voz

INTERNACIONAL

En Argentina son denunciados a las compañías telefónicas tres millones de robos de móviles cada año. Es otro tipo de inseguridad, la misma que ha llevado a los comerciantes del turístico barrio de Palermo a colocar candados en las sillas de los restaurantes para amarrar los bolsos como solución a los hurtos. Argentina presenta cifras criminales que son, en comparación, menores a las que registran la mayoría de los países latinoamericanos, pero la población de clase media se siente golpeada por una escalada que parece interminable y lamenta una situación que ha ido empobreciendo la calidad de vida en los últimos decenios.

«Aquí, por la noche, no puedes parar el coche en un semáforo en rojo, ni hablar de salir a la calle. La situación es insostenible», acusa Natalia Bellucci, vecina de Avellaneda, en el sur de Buenos Aires. «Este era un barrio de puertas abiertas hace treinta años y ahora todo es preocupación, que ya se convierte en miedo cuando ves que le pasan cosas a gente cada vez más cercana», añade Adrián Fernández, del barrio de Barracas, que se halla próximo a La Boca.

En esa zona de la ciudad, la degradación ha ido en aumento en los últimos años, pero también en el norte de la capital, más enriquecido, notan el efecto de la inseguridad: «Si voy en taxi a mi casa no me bajo si no es en el mismo portal y le pido al taxista que espere hasta entrar», comenta María Laura Wenger, estudiante universitaria del barrio de Colegiales, aunque reconoce que «todo se amplifica cuando le pasa algo a los famosos. Deberían de ser más solidarios», indica.