Los talibanes reciben al enviado de Obama con un ataque a edificios del Gobierno que dejó 20 muertos

Naweed Haidary

INTERNACIONAL

Al menos 20 personas murieron ayer, once de ellas civiles, y 57 resultaron heridas en un ataque talibán coordinado contra tres edificios gubernamentales de Kabul, que incluyó un asalto al Ministerio de Justicia y dos atentados suicidas un día antes de la primera visita del nuevo enviado especial de EE.?UU. para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke.

La acción demuestra que la insurrección islamista se intensifica y se vuelve más audaz. En rueda de prensa, el ministro de Interior, Mohamad Hanif Atmar, recordó que «el enemigo aún tiene la habilidad de transportar armas y explosivos a Kabul, lo cual es una gran causa de preocupación». Precisó que entre los 20 muertos hay siete policías, dos miembros de los servicios de inteligencia y 11 civiles, aunque una fuente del Ministerio de Sanidad situó en 26 el número de víctimas mortales y en 50 el de heridos. Ocho talibanes que integraban el comando, armados con rifles y granadas, también perdieron la vida, según la versión oficial.

Ataques suicidas

«Los agresores intentaron atacar tres objetivos: el Ministerio de Justicia, el de Educación y el Departamento de Prisiones», en el que dos talibanes llevaron a cabo ataques suicidas, detalló un portavoz de Interior.

Al de Justicia llegaron cinco atacantes. Uno de ellos activó el explosivo que portaba antes de entrar en el edificio, mientras que sus acompañantes se atrincheraron en el interior. El edificio fue rápidamente rodeado por las fuerzas de seguridad, que dieron muerte a los talibanes. También se registraron bajas entre los agentes.

Pero el atentado más sangriento tuvo lugar poco antes en el departamento penitenciario de Khairkhana, donde dos suicidas hicieron estallar las cargas explosivas que llevaban. El octavo terrorista fue alcanzado y abatido a tiros por la policía en las inmediaciones del Ministerio de Educación, aunque un testigo relató que en realidad se suicidó al verse rodeado.

El jefe de los servicios secretos, Amerulá Saleh, aseguró que antes de iniciar el ataque los terroristas «enviaron tres mensajes», cuya naturaleza no especificó, a Pakistán, donde supuestamente se halla el cerebro de la operación.