Una mujer y su hijo sobrevivieron cobijándose en un río bajo una manta

William West

INTERNACIONAL

10 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Sonja Parkinson creyó que había llegado su hora cuando las llamas pasaron tronando sobre ella, pero logró sobrevivir cobijándose junto a su hijo Sam bajo una manta mojada en un río. Ese frágil refugio los salvó de las llamas, que mataron al menos a 32 personas en su ciudad, Kinglake. «Creí que íbamos a morir», dijo Sonja al diario The Australian al explicar cómo huyó mientras su hogar era presa de las llamas. «Nos cubrimos con una manta en el riachuelo y nos acurrucamos con el perro y dos vecinos. Era tan solo un arroyo de verano de poca profundidad, pero había suficiente agua, apenas un charco. Nos sentamos en las aguas bajo una manta mojada y el fuego pasó sobre nosotros», explicó Sonja. Más al este, cerca de Healesville, Rhys Sund, de 19 años, usó un pequeño tractor con remolque para salvar a su hermana y a un grupo de mujeres y niños de una aislada granja en la ruta de la tormenta de fuego. «Estoy orgulloso de mi muchacho», declaró al diario Age de Melbourne el padre de Mark. «Derribó las cercas que se encontraban en su camino y entró. Rhys todavía no ha dormido. Estuvo luchando contra el fuego durante toda la noche», agregó.