Iraquíes consultados tras votar confesaron su deseo de que los resultados propicien cambios en el país
01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Alta participación y ausencia de incidentes graves. Estas son las dos notas de las elecciones que celebró ayer Irak para renovar los consejos provinciales en 14 de las 18 provincias del país. «El porcentaje de participación ha sido elevado», aseguró Sardar Abdelkarim, miembro de la comisión encargada de supervisar los comicios, que subrayó que, según sus datos, la participación fue mucho mayor que en los comicios del 2005, boicoteados por la mayoría de las agrupaciones suníes.
La calma con la que amaneció la capital iraquí, donde estaba prohibido el tráfico rodado, alentó a la población a dirigirse a los colegios electorales y animó a las autoridades a levantar esta restricción antes de lo previsto para facilitar el tránsito.
Ali al Izaui, un iraquí de unos 30 años que perdió una pierna en un atentado, manifestó su deseo de que las elecciones cambien la situación del país desde la invasión anglo-estadounidense en marzo del 2003. «He ido a votar muy temprano para estar entre los primeros que ayuden a un cambio».
Abdel Razaq al Falahi, un ciudadano de mediana edad, destacó las medidas de seguridad dispuestas y aseguró que había sido registrado en dos ocasiones antes de votar. «No puedo ocultar la felicidad que siento, ya que supone una oportunidad para librarnos de los corruptos y los ladrones que se han hecho ricos a cuenta de la patria», agregó.
Con todo, no faltaron quejas de ciudadanos que denunciaron la imposibilidad de votar al no encontrar sus nombres en las listas del censo. Mustafá al Aani, un anciano residente en el barrio bagdadí de Al Karrada, explicó que después de buscar sin éxito su nombre y el de su familia, fue informado de que debían votar en otro barrio, por lo que desistieron de votar.
Los observadores esperan que las elecciones dibujen un nuevo mapa político. Son muchos los que consideran que servirán de prueba a varios partidos en el poder y que promoverán la aparición de nuevas formaciones, especialmente suníes que boicotearon en bloque los comicios del 2005, y laicas y nacionalistas, alejadas de los conflictos sectarios.
En el sur, de mayoría chií, las formaciones en liza son la plataforma del primer ministro, que se enfrenta a su socio de Gobierno, Abdelaziz al Hakim. Ambos compiten con los seguidores del clérigo radical Muqtada Sadr y con el partido Al Fadila, antiguo socio en el poder.
En las provincias centrales, donde los suníes son mayoría, se espera una importante rectificación respecto a los resultados del 2005. Previsiblemente, los suníes reaparecerán con fuerza en zonas donde no cuentan con representación, como Mosul, controlada por los kurdos. Además, es posible que formaciones suníes como el Partido Islámico Iraquí, que participó en el 2005, pierdan peso ante los jefes tribales de los Consejos de Salvación, que adquirieron un gran prestigio gracias a su enfrentamiento con el terrorista Al Qaida.
De momento, las urnas fueron selladas antes de ser enviadas a Bagdad para proceder al recuento. Las autoridades electorales no esperan la publicación de los primeros resultados hasta el próximo miércoles.