Buena acogida en Tel Aviv al plan de paz de Egipto, mientras Hamás se resiste a un cese de hostilidades
INTERNACIONAL
La tregua propuesta por Egipto para Gaza implicaría casi con toda seguridad el regreso de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) a la franja, declaró ayer el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana.
«Lo imaginable es que fuerzas de la ANP con apoyo de observadores europeos fuesen las que impidiesen el tráfico de armas» en ese territorio palestino, dijo Solana en alusión al plan de alto el fuego egipcio.
Solana, que se encuentra en Israel, explicó que la iniciativa se basa en el restablecimiento del acuerdo del 2005 por el que las fuerzas de la ANP se encargaban también del control de los pasos fronterizos de Gaza, con el apoyo de observadores europeos. La vigencia de ese acuerdo se vino abajo hace más de año y medio, con la expulsión de la franja de las fuerzas de la ANP por Hamás.
La iniciativa ha sido bien acogida por Israel y por el presidente palestino, Mahmud Abás. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, calificó de «positiva» la propuesta egipcia, y agradeció las gestiones de los presidentes Hosni Mubarak y Nicols Sarkozy para poner fin al conflicto armado.
La respuesta ha sido, sin embargo, dispar en Hamás. Gazi Hamad, uno de los portavoces en la franja, dijo que «existe una buena atmósfera para la negociación» y que «los contactos podrían iniciarse a finales de semana». Pero fuentes oficiales de la dirección de Hamás advirtieron desde Damasco que ningún acuerdo conduciría a un cese de hostilidades permanente con Israel.
La iniciativa pone en una difícil situación a Hamás, que se vería obligado a ceder la administración de Gaza a Abás, cuya legitimidad cuestiona y a quien desde hace meses acusa de ser un aliado del Estado judío. Así Abás se perfila como el principal beneficiado político de la guerra si prospera la propuesta de alto el fuego.
Hamás había arreciado en las últimas semanas en sus críticas a Abás, que concluye el viernes su mandato sin que haya convocado elecciones, por lo que le exigía que entregara el poder al Parlamento palestino, donde Hamás conserva la mayoría.