Chávez reconoce, por fin, que la seguridad es «una deuda» pendiente

La Voz

INTERNACIONAL

A pesar de la gravedad del problema de la violencia y la delincuencia en Venezuela, que afecta especialmente a jóvenes pobres y excluidos, a las mujeres, a los ancianos y a los niños, el presidente Hugo Chávez no se percató de sus consecuencias hasta después de los resultados del referendo constitucional de hace poco más de un año.

En una intervención televisada emitida para todo el país el pasado 21 de febrero, refiriéndose al problema de la seguridad ciudadana, dijo: «Hasta cierto punto yo siento que es como una deuda pendiente, porque han pasado nueve años y hemos avanzado poco, pero bueno, vamos a retomar el impulso y a recuperar el terreno perdido».

Provea le recuerda en su informe que a pesar de esa involucración directa del jefe del Estado en el abordaje institucional del problema, el balance sigue siendo claramente negativo. En lo que va de año, los homicidios han registrado un aumento del 11%, los secuestros un 45% y las lesiones personales, así como la violencia policial, tampoco han dejado de crecer.

Esta grave situación, según Provea, no solo no ha motivado una respuesta estructural por parte de los actores políticos e institucionales, sino que por el contrario, «contribuye aún más a la polarización política, al autoengaño y a la ideologización precaria carente de sentido».