El secretario de Defensa, Robert Gates, moderó su oposición a la retirada de las fuerzas estadounidenses de Irak en un plazo de 16 meses, preconizada por Barack Obama.
Un día después de su confirmación en el cargo, Gates argumentó su cambio de opinión por el descenso de la violencia en Irak y el acuerdo entre Washington y Bagdad que fija la salida norteamericana para el 2011.
Sobre cuándo le había ofrecido Obama continuar en el cargo, contó que fue el 10 de noviembre, el día que el futuro presidente visitó la Casa Blanca. El encuentro tuvo lugar en un hangar de bomberos del aeropuerto, justo antes de que el demócrata tomara el avión hacia Chicago.
Algunos analistas consideran que el objetivo es mantenerlo en el cargo un año para facilitar la preparación de su sustituto y otros, que la intención sería que recaiga en él la mala imagen de algunas decisiones duras que habrá que tomar. Gates ha dicho que no tiene «ninguna intención de ser un secretario provisional» y que tampoco será «un secretario marioneta».