Bill Richardson es el hispano que más lejos ha llegado en la política estadounidense. Nació en Pasadena (California) en 1947, lo que lo convirtió en ciudadano estadounidense, aunque su madre era española nacionalizada mexicana y su padre, nicaragüense.
El nuevo ministro de Obama pasó su infancia en México, pero a los 13 años volvió con su familia a EE.?UU. para comenzar la enseñanza secundaria. Su carrera política comenzó en 1982, cuando se presentó a las elecciones como congresista por Nuevo México y consiguió su escaño. Mientras formaba parte de la mayoría demócrata del Congreso comenzó su relación con Bill Clinton, que le encomendó delicadas misiones diplomáticas, como la liberación de rehenes en Irak y la mejora de las condiciones en Darfur.
Propuesto para el Nobel
Los éxitos en estas misiones hicieron que fuera propuesto tres veces para el Premio Nobel de la Paz. En 1997, Clinton lo nombró embajador ante la ONU y en 1998, secretario de Energía. Un cargo en el que tuvo que enfrentarse a la polémica porque se le acusó de haber reaccionado tarde en un caso de espionaje.
En el 2002 se convirtió en el primer hispano que gobernaba un estado, el de Nuevo México. Las elecciones para gobernador le sirvieron también a Richardson para entrar en el libro Guinness de los récords, ya que llegó a estrechar 13.392 manos en ocho horas, desbancando así al presidente Theodor Roosevelt, que había conseguido el récord anterior en 1907. El hecho se destaca incluso en su web oficial de gobernador.
Aunque se presentó a las primarias demócratas para la elección del candidato a la presidencia, abandonó pronto. Una vez retirado tardó un tiempo en hacer público a quién de los dos contendientes que quedaban en la lucha, Hillary Clinton y Barack Obama, apoyaba. Cuando lo hizo, el elegido fue Obama y eso enfadó mucho a los Clinton. Incluso alguna de las personas que trabajaban en la campaña de la senadora de Nueva York, definió a Richardson como traidor.