Los analistas consideran que la prisa del presidente por ser reelegido obedece a un entorno que le será adverso a partir del segundo semestre del próximo año
03 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Apenas una semana después de haber ganado las elecciones regionales, en las que sin embargo perdió el control sobre seis de los ocho estados más poblados y económicamente más importantes del país, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lanzó un nuevo desafío. Aunque en diciembre del 2007 fracasó el referendo de reforma constitucional, cuyo propósito era la reelección indefinida de su mandato, ahora intenta impulsarla nuevamente, esta vez, bajo la figura de la enmienda.
«Ustedes dicen: uh, ah, Chávez no se va [eslogan del movimiento chavista durante un decenio] y tienen razón», señaló el jefe de Estado en el estado central de Aragua, uno de los ocho más importantes del país, que el oficialismo sí dominará. «Yo les doy la razón. Hay que impulsar de inmediato la reelección presidencial, para tenerla aprobada a más tardar en febrero», indicó el presidente. «Es ahora o nunca», agregó. De ser nunca, el período presidencial culminará en enero del 2013.
Para los partidos opositores, aún en minoría pero fortalecidos tras dos victorias electorales, ahora o nunca es la clave del presidente, que ha visto como este año los precios del petróleo han caído de un máximo de 140 dólares, en julio, a menos de 40, mermando su margen de maniobra.
Pese a ello, el economista Abelardo Daza considera que se utilizarán los ahorros de la República para evitar un ajuste económico que se producirá, de forma inminente, en el segundo semestre del próximo año, afectando gravemente la popularidad de Chávez, que se apoya en las llamadas misiones, subsidios a la población de menores recursos.
«Es una propuesta diabólica», señala el ex gobernador del Zulia, y ahora alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, principal opositor al jefe de Estado. Toda la estrategia viene dentro de un marco de radicalización del presidente venezolano, indica el politólogo John Magdaleno.
«Antes de que caiga la crisis [económica] y el resultado electoral se traduzca en un clima positivo para la oposición, Chávez dejó una ventana de oportunidad abierta», afirma, agregando que «en una lógica democrática, [el presidente] no sugeriría otra vez la reelección, pero como está en una lógica revolucionaria, va a contracorriente de los resultados del referendo y de las elecciones regionales», en las que Magdaleno considera que la oposición avanzó.
Mientras, muy pocos ponen en duda que el partido oficialista y los tribunales lograrán un subterfugio para volver a presentar el tema de la reelección indefinida (pese a que la Constitución prohíbe introducir dos propuestas similares en un mismo período de gobierno). Y la estrategia de polarización persiste.
Chávez ha amenazado a los gobernadores triunfantes de la oposición y les ha quitado atribuciones, ha acudido a la toma de posesión de sus gobernadores aliados (desde donde ha planteado la reelección) y apenas ayer, la Fiscalía imputó a Rosales por un presunto hecho de corrupción, tras una maratónica interpelación parlamentaria en la Asamblea, que el oficialismo controla en su totalidad.