Se adelantó para hacer suya la idea de Obama de mostrar su unidad frente a la crisis financiera
26 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La duda sobre si el primer cara a cara entre Barack Obama y John McCain tendrá o no lugar la noche local de hoy (madrugada del sábado en España) seguía en el aire al cierre de esta edición. Nadie se atrevía a vaticinar hasta donde llegaría el órdago lanzado el miércoles por el candidato republicano de cancelar el debate hasta que el Congreso acordara el plan de rescate propuesto por George W. Bush para sacar al país de la crisis financiera. Obama estaba dispuesto a seguirle el órdago hasta el mismo escenario televisivo instalado en la Universidad de Misisipi, en el pequeño pueblo de Oxford.
Los líderes demócratas y republicanos del Congreso anunciaron ayer un acuerdo sobre los principios básicos del plan de rescate, lo que en principio allana el camino para la presencia de McCain en Misisipi, sin embargo anoche este no había confirmado su asistencia al debate. Sin embargo, Obama tenía programado volar ayer Florida donde se ha estado preparando para el debate, al finalizar la reunión con Bush en la Casa Blanca, y aseguró a la prensa que hoy volará hacia Misisipi.
Mientras tanto, gran parte de los 3.000 periodistas que cubrirán el evento están ya en Oxford. Ole Misisipi, como se conoce a la universidad, sigue también adelante con sus planes.
El golpe de efecto del veterano senador, quien el miércoles anunció la suspensión de su campaña y pidió aplazar su debate con Obama, fue recibido con reticencias por la Comisión de Debates Presidenciales, que se negó a retrasar el cara a cara, «ya que los estadounidenses merecen saber y conocer a sus políticos en estos momentos críticos para la sociedad».
Un debate necesario
Para Obama, la debacle financiera justifica más que nunca el debate. «Es precisamente en estos tiempos difíciles cuando los estadounidenses necesitan saber cuáles serán las políticas de aquel candidato que tome la Casa Blanca en apenas 40 días», dijo la noche del miércoles.
McCain lanzó su órdago antes de la publicación, a última hora del miércoles, de un comunicado conjunto sobre que ambos candidatos pedían a los estadounidenses «unión en estos tiempos difíciles para el pueblo americano». La jugada quedó desacreditada horas más tarde después de que varios medios de comunicación aseguraran que había sido Obama, y no McCain, el primero en proponer una acción conjunta para atajar la crisis. Tras la confirmación por parte del senador de Illinois de esta información, quien en una entrevista a la CNN aseguró que la suspensión de la campaña por parte de su rival le pilló por sorpresa «ya que yo siempre estimé que lo primero era sacar nuestro comunicado conjunto».
Desde las filas republicanas se intentó ayer sacar balones fuera después de que el propio McCain asegurara a la cadena CBS que «este no es el momento de hacer declaraciones sino de pasar a la acción». Mientras, los demócratas decía que el acuerdo en el Congreso estaba a punto de caramelo, y que la maniobra del senador para convertirse en protagonista había ralentizado su eclosión.