El contraalmirante Juan Rodríguez Garat, vecino de Ferrol, comanda la fragata F-102 Almirante Juan de Borbón, buque insignia de la flota de la OTAN que esta semana entró en el mar Negro para «efectuar ejercicios militares programados desde hace más de un año», según explicó el marino. La F-102 cuenta con una tripulación de 200 hombres, de los que cerca de un 40% son gallegos. Lidera el Grupo Naval Permanente número uno de la OTAN en el Mediterráneo (SNMG1), en el que figuran otros tres buques procedentes de Alemania, Polonia y Estados Unidos.
Garat subrayó en una rueda de prensa ofrecida en Constanza (Rumanía) que los ejercicios «no tienen relación alguna» con el conflicto entre Rusia y Georgia, que el Kremlin estaba avisado de su celebración y que su único objetivo es mejorar la cooperación militar con Rumanía y Bulgaria, y no transportar ayuda humanitaria a Georgia.
Sin embargo, el incremento de la actividad de los aliados en las mismas aguas que bañan las costas de Georgia ha alarmado a los altos responsables militares de Rusia. El jefe adjunto del Estado Mayor de ese país, el general Anatoli Nogovitsin, se mostró «desconcertado» por la presencia de los buques de la OTAN, «que continúa incrementándose». Nogovitsin reconoció que Rusia estaba avisada de los ejercicios, pero subrayó que «es muy difícil creer que todas estas visitas vengan a traer ayuda humanitaria». El presidente ruso, Dmitri Medvédev fue ayer más claro y acusó directamente a Estados Unidos de rearmar al Ejército de Georgia a través del puerto de Poti, ubicado en el mar Negro.
La F-102 asumió el mando de la flota de la OTAN el pasado mes de julio. El propósito de la SNMG1 es proporcionar a los aliados capacidad de reacción ante una situación de crisis en cualquier lugar, según la definición de la propia OTAN.
La entrada de la F-102 en la flota coincidió además con el período de guardia de esa unidad en la OTAN. Es decir, la SNMG1, además de ejercer tareas de vigilancia costera y participar en maniobras como las planeadas con Rumanía y Bulgaria, podría participar en cualquier intervención real que se pudiese producir hasta finales del presente año, cuando finalizará la guardia.
Los tripulantes del Almirante Juan de Borbón superaron a principios de verano una serie de ejercicios de calificación con el objetivo de ponerse al frente del citado grupo naval de la Alianza Atlántica en el Mediterráneo.