China trataba ayer de infundir seguridad a los miles de atletas y turistas que asistirán el viernes a la apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, aunque reconoció que terroristas musulmanes, a los que atribuyó el atentado del lunes en la región de Xinjiang, quieren aguarle la fiesta. «Podemos garantizar la seguridad de los Juegos Olímpicos [...]: nos hemos preparado para hacer frente a toda clase de amenazas», declaró el portavoz del comité organizador, Sun Weide.
«Hay un riesgo sobre la seguridad, por lo que hemos preparado cientos de planes», manifestó Sun en una conferencia de prensa, sin dar mayores explicaciones.
Para evitar imprevistos trágicos durante las competiciones que se desarrollarán del 8 al 24 de agosto, el Gobierno chino ordenó el despliegue de 34.000 soldados, 121 aviones y helicópteros y 33 navíos.
El atentado del lunes se cobró las vidas de 16 policías que trabajaban en las aduanas de Kashgar, en la región mayoritariamente musulmana del Xinjiang, limítrofe con Pakistán y Afganistán. El Ministerio de la Seguridad Pública desveló ayer que los autores del ataque llevaban documentos que llamaban a la guerra santa.
Un taxista y un verdulero
Las mismas autoridades del ministerio apuntan a un taxista y a un vendedor de verduras de etnia uigur como autores del atentado. Los dos detenidos, cuyos nombres no fueron facilitados, tienen 28 y 33 años, son vecinos de la ciudad de Kashgar (donde se cometió el ataque) y tenían en su poder una pistola de fabricación casera y nueve explosivos.
Según ese ministerio, los componentes de los explosivos usados en el atentado son similares a los decomisados en una redada efectuada en enero del 2007 en una base del Partido Islámico del Turkestán Oriental.
El máximo responsable de Kashgar afirmó que existen «elementos» que «se proponen librar una guerra violenta y psicológica contra los Juegos Olímpicos». «Quieren que el 2008 se convierta en un año de duelo para China», agregó Shi Dagang, secretario del Partido Comunista en la ciudad.
El dirigente dijo que «18 terroristas originarios del extranjero» fueron detenidos en el Xinjiang, aunque sin precisar la fecha de los arrestos ni la nacionalidad de los apresados.
Policías armados en los buses
Entretanto, la web oficial del gobierno de Xinjiang informó ayer acerca del incremento de las medidas de seguridad, hasta el punto de que en los autobuses públicos de la capital regional, Urumqi, se han colocado policías armados, al menos uno por vehículo. Los agentes disponen de gases lacrimógenos y efectúan registros a los viajeros si lo consideran necesario, destaca la información de la web tianshan.com.