Israel se plantea regular en el Parlamento la creación de listas con los nombres y antecedentes de quienes trabajan en las obras.
22 jul 2008 . Actualizado a las 23:41 h.Otra vez una excavadora utilizada como arma, otra vez con un árabe israelí residente en Jerusalén Oriental a los mandos, y otra vez en lo más concurrido del corazón de la Ciudad Santa. Veinte días después de que el pasado 2 de julio un palestino matara a tres civiles judíos embistiéndoles con el bulldozer que conducía, la repetición casi exacta hoy del ataque convulsionó a la población y a las Fuerzas de Seguridad hebreas, ante el temor a una oleada de «nuevas formas de terror que, -según dijo una fuente policial-, ya no vienen de Gaza, ni del otro lado del muro, sino de aquí mismo, y puede ser difícil de controlar».
Las cadenas de televisión se hacían eco por la noche de las primeras ocurrencias políticas llamadas a atajar este tipo de agresiones surgidas del entorno de las obras, entre las que, -informó el Canal 10-, se baraja regular ya en el Parlamento la creación de listas con los nombres y antecedentes de las personas que se emplean en la construcción urbana, en su mayoría palestinos con «tarjeta azul», que reconoce su derecho a trabajar y moverse libremente por Israel.
Los hechos ocurrían en hora punta, a pocos minutos de las dos de la tarde, en la siempre embotellada calle King David, donde el hotel de lujo del mismo nombre se preparaba a escasos cien metros para recibir por la noche al candidato presidencial demócrata de EE UU, Barak Obama. La excavadora, en un calco del 'modus operandi' de hace tres semanas, irrumpía en la calzada tratando sin éxito de volcar un autobús, después chocando hasta cinco coches que encontró en un semáforo, e intentando abatir a los peatones que encontró a su paso. A lo largo de los 160 metros que consiguió avanzar en su frenético zigzag hirió a 24 personas, una de ellas de gravedad.
«Vi a una mujer que se salvó del zarpazo de la pala por una pulgada», relataría un testigo todavía espantado por el ataque, que acabó cuando un colono armado tiroteó al conductor de la máquina, que luego fue rematado a metros de distancia por un policía de Frontera que patrullaba la zona.
Las autoridades de Israel prohibían en el acto publicar la identidad del atacante, de 22 años, familiar del dirigente y diputado de Hamás Mohammed Abu Tur, -actualmente encarcelado en Israel- y que era vecino de la aldea de Umm Tuba, de Jerusalén Este. Aunque tras lo sucedido la Policía selló las salidas de la zona en busca de dos sospechosos, se cree que el conductor de la excavadora actuó por iniciativa propia, y no en nombre de ningún grupo armado. «Lo que hizo fue por culpa del calor», excusaría en televisión un tío del agresor.
En un barrio colindante, el presidente israelí, Simón Peres, recibía por primera vez su residencia en una histórica reunión a su homólogo palestino, Mahmud Abbás, en un intento por impulsar el proceso de paz.