EE.UU. utilizó en Guantánamo técnicas de interrogatorio chinas

Óscar Santamaría

INTERNACIONAL

03 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las polémicas técnicas de interrogatorio aplicadas a los sospechosos de terrorismo detenidos en Guantánamo por los militares estadounidenses están inspiradas en las que usaron los comunistas chinos, hace 50 años, para obligarlos a confesar. Así lo publicó ayer en su portada The New York Times , que cita como fuente «varios documentos» internos de la base naval en suelo cubano y el testimonio de un «experto en interrogatorios».

Entre los métodos más comunes y que están en el punto de mira de organizaciones pro derechos humanos de todo el mundo, citó la privación del sueño, el aislamiento total y la exposición a temperaturas extremas.

«Lo que los instructores militares no dijeron, o no sabían, a los asistentes a una clase en diciembre del 2002 sobre técnicas de tortura fue que los métodos se copiaron de un estudio hecho en 1957 por la Fuerza Aérea a partir de las técnicas usadas por los comunistas chinos durante la guerra de Corea (1950-1953)», señala el diario. Este estudio fue realizado mediante entrevistas con soldados estadounidenses que fueron capturados e interrogados en esta guerra, una vez rescatados. Muchos de ellos admitieron haber mentido ante las duras técnicas a las que fueron sometidos.

Varios de esos métodos se utilizaron contra un pequeño número de prisioneros en Guantánamo antes del 2005, fecha en la que el Congreso de Estados Unidos prohibió el uso de algunos de ellos, explica el rotativo.

El diario publica lo que considera una ficha de instrucción utilizada por los instructores militares en sus clases para interrogadores en Guantánamo. La ficha señala, por ejemplo, como método general el aislamiento e indica que «priva a la víctima de todo apoyo social para su capacidad de resistir, desarrolla una intensa preocupación consigo mismo y hace que la víctima dependa de quien lo interroga».

Variantes de este método incluyen el confinamiento solitario completo y el aislamiento completo, parcial y de un grupo. El «agotamiento inducido» incluye la privación de alimentos suficientes, la «explotación de heridas», enfermedades inducidas, privación del sueño, interrogatorios prolongados y esfuerzos excesivos. El objetivo final es debilitar mental y físicamente al preso, según el periódico.

El senador demócrata y presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, Carl Levin, cuestionó estas técnicas y aseguró que Estados Unidos no necesita «inteligencia falsa», en alusión a las confesiones que se logran así.