«¿Qué quiere Hillary?», la gran pregunta del día después

Peer Meinert

INTERNACIONAL

05 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Que Barack Obama sea el primer presidente negro de EE.?UU. depende, por último, de una mujer: Hillary Clinton. Su ventaja es demasiado ajustada tras los cinco meses de maratón preelectoral y demasiado grande es la frustración entre los seguidores de Clinton, sobre todo entre las mujeres. Si quiere llegar a la Casa Blanca, necesita el apoyo de la ex primera dama.

Y así, segura de sí misma, habló la senadora de 60 años en la noche electoral. Convocó a sus seguidores a Nueva York y se presentó en un atuendo azul brillante. El ambiente era de fiesta, como de una especie de triunfo secreto. «Quiero que los 18 millones de estadounidenses que votaron por mí en las primarias sean escuchados y respetados», dijo a la multitud. Así habla una mujer que sabe que la necesitan.

La gran pregunta del día después es «¿qué quiere Hillary?». Todavía no lo decidirá. Pero con su disposición a conformarse quizá con el puesto de vicepresidenta ya insinuó a los demócratas el camino a la victoria. Desde las filas de Barack Obama trascendió que ya tuvieron lugar los primeros contactos.

Ahora todo parece posible. Expertos de Washington indican que ya en diversas ocasiones hubo presidentes que eligieron a un aspirante a la vicepresidencia al que no los unía «necesariamente un puro amor». Todo sea por el triunfo.

Otros candidatos

Caroline Kennedy, la hija del presidente asesinado, forma parte de un trío encargado de ayudar a Obama a elegir a su compañero de fórmula.

Entre los potenciales vicepresidentes está el gobernador de Nueva México, Bill Richardson, cuya ascendencia mexicana podría ayudar a Obama a atraer a los votantes hispanos, un grupo que hasta ahora favoreció mayormente a Clinton. También suenan John Edwards, quien se retiró de la carrera presidencial y que podría ser el revulsivo de la clase blanca trabajadora, la senadora Claire McCaskill y la gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, que podrían atraer al electorado femenino.