Cuatro errores impidieron a Clinton ser la candidata

Tatiana López

INTERNACIONAL

14 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En EE. UU., como en el resto del mundo, las elecciones no las gana un candidato, sino que las pierde el otro. En el caso de Hillary Clinton, veterana senadora y flamante ex primera dama, el fracaso de su campaña es aún más evidente tras dejarse batir por un político desconocido hasta hace poco y con tan poco bagaje público que ni siquiera se le conocen escándalos.

Una paradoja que durante las últimas semanas llevaba a los medios de comunicación a analizar las razones que han llevado a la senadora a perder sus 15 años de hegemonía y que, como en todas las grandes cuestiones, no puede ni debe ser achacable a un solo factor. Más allá de las teorías que apuntan al cansancio de un pueblo, escarmentado de los efectos que provocan las dinastías políticas tras la era Bush, la revista Time resumía en su último número los cuatro errores fundamentales para la derrota de Clinton, enumerados a continuación:

1. Experiencia frente a cambio: en una época en la que la mayoría de la población ansía un cambio de las políticas oficiales, y con casi ocho de cada diez estadounidenses en contra de los mandatos de Washington, la senadora decidió, sin embargo, utilizar sus enlaces con la capital como su único argumento. Lo hizo por razones obvias, ser mujer e inexperimentada solo hubiera empeorado las cosas. Pero no pudo evitar que un aire de deja vú la alejara para siempre de la frescura de Obama.

2. Fallos en la campaña: cuando uno se enfrenta a una carrera presidencial, el equipo de campaña es casi tan importante o más que el propio aspirante. Así pues, y mientras el senador de Illinois supo rodearse de los mejores asesores, haciendo gala del pragmatismo que lo caracteriza. Clinton sobrepuso la lealtad a la efectividad, una decisión que no tardó en pasarle factura (por ejemplo sus asesores menospreciaron la importancia de los caucus que dieron el triunfo a Obama).

3. Todo pasa por Internet: en la era donde los ordenadores son la ventana al exterior de millones de personas, los Clinton tardaron meses en llevar su campaña a la red. Esa indiferencia le costó al matrimonio una pérdida de popularidad importante -más personas conocieron a Barack Obama por la Obamagirl de YouTube que por sus intervenciones-, además de millones de dólares en donaciones.

4. La fuerza siempre está en la unión: tanto en el campo financiero -Obama recaudó 100 millones de dólares gracias a las pequeñas donaciones- como en el recuento de votos, no importa quién sino cuántos sean los que te respalden. Esta máxima de la guerra fue obviada por Clinton, quien confió su futuro a un puñado de donantes y a los megaestados en juego.

Pero de todos los errores de esta lista hay uno que se sobrepone por ser el más doloroso: es el de haber hecho fuerte a un candidato novato. Cuando el próximo noviembre Barack Obama se enfrente a John McCain por el sillón de la Casa Blanca, el líder negro lo hará con la confianza que da haber batido a un mito, aunque el mérito no sea suyo.