Medios cercanos al Gobierno valoraron el desfile como una reacción a los últimos conflictos entre Rusia y Occidente. «Es una señal a nuestros socios de la OTAN que quieren acercarse cada vez más con sus bases militares a las fronteras rusas», escribía un diario. Fuentes militares hablaron también de un gesto de amenaza frente al vecino del sur, Georgia. Rusia reforzó recientemente sus tropas en la convulsa región de Abjasia, que quiere independizarse de Tiflis.
Expertos militares rusos dijeron, sin embargo, que en su mayor parte desfilaron armas antiguas de los años setenta y ochenta con soldados y vehículos de transporte ligeros y más recientemente con aviones de combate. Con todo, el coste de la operación de imagen es elevado. Solo los daños causados en calles y canalizaciones al paso de los tanques se calculan en 40 millones de euros (más de 60 millones de dólares).