«Spagna, Spagna»: los italianos anhelan un milagro ibérico

Daniel Binder

INTERNACIONAL

12 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Quo vadis Italia? ¿Dónde va el país? Es la pregunta que se hacen los italianos a pocas horas de las elecciones, en medio de un clima de depresión que ha hecho entrar a los ciudadanos en una crisis de identidad de la cual no se salva ni el presidente de la República, Giorgio Napolitano, ejemplo de la gerontocracia gobernante.

Es precisamente la vetusta clase política uno de los aspectos que, según los expertos, mantiene a la nación como en suspensión, metida en un paréntesis, congelada en los recuerdos de la bonanza económica de los setenta.

«Estamos viviendo de las hipotecas del pasado, nos hemos quedado anclados en el tiempo y los tiempos nos han superado», afirma Paolo Migliavacca, editor del periódico de Milán Il Sole 24 Ore . Su colega Debora Rosciani, de Radio24, tampoco es muy optimista: «Estamos parados, como un tren en vía muerta», sentencia.

La opinión de los periodistas es compartida por los ciudadanos, hartos de que sus políticos no se pongan de acuerdo en casi nada, y de que los problemas sean el pan cotidiano. Y es que el clima de pesimismo se respira desde el rico norte de Lombardía hasta el sur pobre en Campania o Calabria.

La preocupación se basa en la contundencia de los hechos: en el 2008, Italia apenas crecerá un 0,3%, rozando la recesión, tras casi 11 años de crecimiento sostenido.

Orgullo nacional

Por si el estado comatoso de la economía no bastara, los italianos han tenido que desayunar con dos crisis alimentarias que afectan a productos «de orgullo nacional»: la mozarela y el vino tinto de mesa. La situación de quiebra virtual de la compañía aérea Alitalia, que busca desesperadamente un socio, y el duelo en el país de la creatividad artística inagotable y de la moda milanesa hacen que en muchos terrenos se mire a España con envidia. «¿Cómo es posible que los españoles nos hayan superado con casos como Zara?», se pregunta un editorial de Il Corriere della Sera.

«¡Spagna, Spagna!». Muchos italianos anhelan un «milagro ibérico», mientras el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha convertido en el ejemplo a seguir para la izquierda italiana.